Hector Alberto Villarruel
Poeta que considera el portal su segunda casa
TU MUNDO
Reticente a los llantos de la niña,
he vuelto a verte entre suspiros y lamentos,
somos muy distintos, tu pintas el rojo
y yo amo el amarillo del sol naciente.
Fue bueno verte entre las nubes y el humo
de esos trenes en los parques,
donde la gente se traslada sin mirar
quien vive o está muerto.
Vine a socorrer tu mundo perdido
en alboradas nacientes y mojadas,
ya que tu deseo interior solo lo sabes tu,
pero aquí estoy como siempre.
Pues deja de decirme lo que en realidad pasó,
es tiempo perdido, las estrellas hablan de esa noche
y tú me engañas con la energía radiante
de una sonrisa que ni tú te la crees.
Si este es tu mundo, disfrútalo,
yo sigo en el mío, en silencio torcido,
debe hacer sido todo el tormento
que por amor en tu mundo he vivido.
Hector Alberto Villarruel.
Reticente a los llantos de la niña,
he vuelto a verte entre suspiros y lamentos,
somos muy distintos, tu pintas el rojo
y yo amo el amarillo del sol naciente.
Fue bueno verte entre las nubes y el humo
de esos trenes en los parques,
donde la gente se traslada sin mirar
quien vive o está muerto.
Vine a socorrer tu mundo perdido
en alboradas nacientes y mojadas,
ya que tu deseo interior solo lo sabes tu,
pero aquí estoy como siempre.
Pues deja de decirme lo que en realidad pasó,
es tiempo perdido, las estrellas hablan de esa noche
y tú me engañas con la energía radiante
de una sonrisa que ni tú te la crees.
Si este es tu mundo, disfrútalo,
yo sigo en el mío, en silencio torcido,
debe hacer sido todo el tormento
que por amor en tu mundo he vivido.
Hector Alberto Villarruel.
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