Pantematico
Amargo el ron y mi antipática simpatía.
¡Tú no eres gay!,
sólo eres un hombre que le gusta cogerse a otros hombres,
Ella soltó a bocajarro aquella perogrullada
¿Cual, si no es esta, la definición de gay?
No, no eres gay, insistía
apretando sus abultados senos contra mi pecho
agarrándome la verga con fuerza.
La dejé hacer, al fin y al cabo, estaba completamente ebria.
Y se reía, una risa estridente, histérica
llena de sarcasmo, odio y recalcitrante femineidad.
Ya viste como si se te para, ¡pendejo!
me dio la espalda
y restregó sus nalgas contra mi pene erecto
¿me quieres así cabrón? ¿me quieres dar por el culo?
y continuaba riéndose con malicia.
¡Ya cálmate!, ya estas muy peda, te llevo a tu casa.
No, a mi casa no, mejor llévame a un hotel
y cógeme pendejo, quiero que me des con todo.
Ella se tambaleó, tropezó, la tomé por la cintura
la abracé para que no rodara por el piso
como la botella que unos minutos antes arrojamos al arroyo.
arcadas, sonidos guturales,
ella empinada delante de mí
yo teniéndola por la cintura,
comenzó a vomitar.
¡bueno, querías que te empinara! ¿no pendeja?
Ya estás bien empinada, anda, saca todo, te hará bien.
Luces azules tiñeron la noche al lado nuestro
una voz metálica a través de un megáfono preguntaba:
¡ESA PAREJITA!, ¿ESTÁN BIEN?
De la patrulla descendió un gendarme
de buen cuerpo, seguramente buenas nalgas,
y ojos hermosos
¿Qué pasó caballero?, ¿está todo bien?
Si, todo bien, muchas gracias oficial, la llevó para su casa.
Cuando decía esto, noté como el gendarme no quitaba su vista
del abultamiento en mi pantalón.
Tengan cuidado caballero, este rumbo es peligroso.
Estamos a unas cuadras de la casa de ella.
Si quiere los acompaño,
y se regreso para avisar a su compañero de la patrulla.
Ella entró en un desvanecimiento que tuve que revisar
sus signos vitales y cargarla entre mis brazos,
en su semi-inconciencia ella seguía balbuceando:
Tuuú no ereees gay, tume vasa coger.
¿Qué dice su novia? Preguntó el oficial
No es mi novia, es mi mejor amiga.
El oficial nos acompañó hasta la entrada
del edificio de departamentos.
Y se despidió:
Espero que su amiga este mejor
yo salgo en dos horas de mi servicio, si gusta
después podemos tomar algo y charlar.
Acepté de buen agrado,
pero le dije que solo después
de dejar a mi amiga segura e instalada.
Después de todo y como ella mencionó:
Yo no soy gay,
soy solo un hombre que le gusta cogerse a otros hombres.
sólo eres un hombre que le gusta cogerse a otros hombres,
Ella soltó a bocajarro aquella perogrullada
¿Cual, si no es esta, la definición de gay?
No, no eres gay, insistía
apretando sus abultados senos contra mi pecho
agarrándome la verga con fuerza.
La dejé hacer, al fin y al cabo, estaba completamente ebria.
Y se reía, una risa estridente, histérica
llena de sarcasmo, odio y recalcitrante femineidad.
Ya viste como si se te para, ¡pendejo!
me dio la espalda
y restregó sus nalgas contra mi pene erecto
¿me quieres así cabrón? ¿me quieres dar por el culo?
y continuaba riéndose con malicia.
¡Ya cálmate!, ya estas muy peda, te llevo a tu casa.
No, a mi casa no, mejor llévame a un hotel
y cógeme pendejo, quiero que me des con todo.
Ella se tambaleó, tropezó, la tomé por la cintura
la abracé para que no rodara por el piso
como la botella que unos minutos antes arrojamos al arroyo.
arcadas, sonidos guturales,
ella empinada delante de mí
yo teniéndola por la cintura,
comenzó a vomitar.
¡bueno, querías que te empinara! ¿no pendeja?
Ya estás bien empinada, anda, saca todo, te hará bien.
Luces azules tiñeron la noche al lado nuestro
una voz metálica a través de un megáfono preguntaba:
¡ESA PAREJITA!, ¿ESTÁN BIEN?
De la patrulla descendió un gendarme
de buen cuerpo, seguramente buenas nalgas,
y ojos hermosos
¿Qué pasó caballero?, ¿está todo bien?
Si, todo bien, muchas gracias oficial, la llevó para su casa.
Cuando decía esto, noté como el gendarme no quitaba su vista
del abultamiento en mi pantalón.
Tengan cuidado caballero, este rumbo es peligroso.
Estamos a unas cuadras de la casa de ella.
Si quiere los acompaño,
y se regreso para avisar a su compañero de la patrulla.
Ella entró en un desvanecimiento que tuve que revisar
sus signos vitales y cargarla entre mis brazos,
en su semi-inconciencia ella seguía balbuceando:
Tuuú no ereees gay, tume vasa coger.
¿Qué dice su novia? Preguntó el oficial
No es mi novia, es mi mejor amiga.
El oficial nos acompañó hasta la entrada
del edificio de departamentos.
Y se despidió:
Espero que su amiga este mejor
yo salgo en dos horas de mi servicio, si gusta
después podemos tomar algo y charlar.
Acepté de buen agrado,
pero le dije que solo después
de dejar a mi amiga segura e instalada.
Después de todo y como ella mencionó:
Yo no soy gay,
soy solo un hombre que le gusta cogerse a otros hombres.
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