Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay durmientes en las cuatro esquinas,
defendiendo su parodia divina,
dentro se retuerce el silencio
buscando un amuleto.
Me entregaría a ese momento,
si fuera inocente lágrima
o pecador funesto.
Te dejo ver, con mi ojo izquierdo;
pero tú solo ves cuervos,
y la eternidad no viste de negro,
así que solo queda esto;
tu ojo derecho, latiendo en mi cuerpo.