karen.m.rosario
Poeta recién llegado
Quizás no fue coincidencia encontrar tu sombra sobre aquel suelo mojado por las lágrimas del río que se fue y no ha vuelto. Me tropecé con tu piedra y tu carne, por razones que aún desconozco, tal vez así lo quiso el destino. Sobre los charcos del río dimos un brinco, ya ahora no somos extraños. Por mi ombligo bailaron tus dedos y por tu pelo viajaron los míos.