Tu piel contra mi piel.

Deberíamos mandar a la ONU estos versos espléndidos, y que los pongan en un marco con letra bien grandes en el salón de plenos, je je...
Estupendo trabajo,querido amigo.
En estas batallas , sí que me gusta ser soldado, je je.....
Je je je... ya me gustaría a mí. Seguro que en la ONU se iban a plantear seriamente eso de hacer el amor y no la guerra.
Muchísimas gracias, Luis Adolfo, y un saludo no militar... por alegrías.
 
Hermoso, sensual y apasionado poema de amor que describe la obra cumbre del amor que es la relación sexual que batalla, se relaja y disfruta cuando uno la vive. Grato leerte. Te felicito por la calidad de tu poema y te envio un abrazo amigo.
Hola Paloma. Se intentó describir ese momento y esa placentera lucha que no tiene perdedores.
Muchas gracias amiga y te mando un gran abrazo hasta la capital.
 
TU PIEL CONTRA MI PIEL.

Resistirán, aún, mil y un combates
tu piel contra mi piel, sin retiradas,
atrincherando en sábanas de raso
los disparos certeros de miradas.

En un fuego cruzado irán los besos
a pechos descubiertos, si hace falta,
para que luchen cuerpo a cuerpo, a tactos,
y ganen por perderse en la batalla.

Me presto a prisionero, a capturarte,
a fingir que me dueles, que me matas,
a ser tu dictador de guante blanco
si mandas tú que callen las palabras.

Y en el fragor, la sangre que palpita
adornará la carne a llamaradas;
será el sudor la sal, el condimento,
que acerque a las victorias deseadas.

Después la paz, la tregua, el armisticio,
sobre un colchón de muelles firmar tablas
y soñar, inconscientes temerarios,
con guerras que se libren en la cama.

Magnificos versos hermano, esas son las guerras que tienen sentido, mis felicitaciones Alonso, un saludo sincero amigo poeta.
 
TU PIEL CONTRA MI PIEL.

Resistirán, aún, mil y un combates
tu piel contra mi piel, sin retiradas,
atrincherando en sábanas de raso
los disparos certeros de miradas.

En un fuego cruzado irán los besos
a pechos descubiertos, si hace falta,
para que luchen cuerpo a cuerpo, a tactos,
y ganen por perderse en la batalla.

Me presto a prisionero, a capturarte,
a fingir que me dueles, que me matas,
a ser tu dictador de guante blanco
si mandas tú que callen las palabras.

Y en el fragor, la sangre que palpita
adornará la carne a llamaradas;
será el sudor la sal, el condimento,
que acerque a las victorias deseadas.

Después la paz, la tregua, el armisticio,
sobre un colchón de muelles firmar tablas
y soñar, inconscientes temerarios,
con guerras que se libren en la cama.


Maravilloso, apasionado, ingeniosa forma de expresar las batallas de la primavera y el amor...

encantado de leerte, excelente trabajo amigo alfonso... Saludos buen poeta...
 
TU PIEL CONTRA MI PIEL.

Resistirán, aún, mil y un combates
tu piel contra mi piel, sin retiradas,
atrincherando en sábanas de raso
los disparos certeros de miradas.

En un fuego cruzado irán los besos
a pechos descubiertos, si hace falta,
para que luchen cuerpo a cuerpo, a tactos,
y ganen por perderse en la batalla.

Me presto a prisionero, a capturarte,
a fingir que me dueles, que me matas,
a ser tu dictador de guante blanco
si mandas tú que callen las palabras.

Y en el fragor, la sangre que palpita
adornará la carne a llamaradas;
será el sudor la sal, el condimento,
que acerque a las victorias deseadas.

Después la paz, la tregua, el armisticio,
sobre un colchón de muelles firmar tablas
y soñar, inconscientes temerarios,
con guerras que se libren en la cama.
Preciosos versos endecasílabos arromanzados, Alonso. Siempre mantienes el listón muy alto.
Un abrazo
 
TU PIEL CONTRA MI PIEL.

Resistirán, aún, mil y un combates
tu piel contra mi piel, sin retiradas,
atrincherando en sábanas de raso
los disparos certeros de miradas.

En un fuego cruzado irán los besos
a pechos descubiertos, si hace falta,
para que luchen cuerpo a cuerpo, a tactos,
y ganen por perderse en la batalla.

Me presto a prisionero, a capturarte,
a fingir que me dueles, que me matas,
a ser tu dictador de guante blanco
si mandas tú que callen las palabras.

Y en el fragor, la sangre que palpita
adornará la carne a llamaradas;
será el sudor la sal, el condimento,
que acerque a las victorias deseadas.

Después la paz, la tregua, el armisticio,
sobre un colchón de muelles firmar tablas
y soñar, inconscientes temerarios,
con guerras que se libren en la cama.
Me ha gustado este poema desde las trincheras, lo bueno de la batalla de las sábanas es que a menudo ganan los dos contendientes. Hermoso y original poema amigo Alonso. Un abrazo. Paco.
 
TU PIEL CONTRA MI PIEL.

Resistirán, aún, mil y un combates
tu piel contra mi piel, sin retiradas,
atrincherando en sábanas de raso
los disparos certeros de miradas.

En un fuego cruzado irán los besos
a pechos descubiertos, si hace falta,
para que luchen cuerpo a cuerpo, a tactos,
y ganen por perderse en la batalla.

Me presto a prisionero, a capturarte,
a fingir que me dueles, que me matas,
a ser tu dictador de guante blanco
si mandas tú que callen las palabras.

Y en el fragor, la sangre que palpita
adornará la carne a llamaradas;
será el sudor la sal, el condimento,
que acerque a las victorias deseadas.

Después la paz, la tregua, el armisticio,
sobre un colchón de muelles firmar tablas
y soñar, inconscientes temerarios,
con guerras que se libren en la cama.
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Me has dejado sin palabras con tu bello poema.
Sólo resta decir gracias por compartir tu arte.
Un abrazo.
 
Fluye el arte a borbotones por estos impresionantes endecasílabos. Un lujo en toda regla, detener la mirada en semejante alarde de lirismo y sensibilidad poética.
Un abrazo y mi suscrita admiración, mi amigo.
 
Saludos Alonso!

más de un suspiro
habrán cosechado tus versos
por allí
yo entre tanto leo y callo...
disfruto la lectura y también imagino jejeje.
abrazo y que sigan esas contiendas
para que nos regales tus especiales entregas
con todo respeto,

ligiA
Hola, Ligia, entre suspiros surgió el poema... y de la mejor de las contiendas.
Muchas gracias y contento de que te gustaran estos versos.
 
TU PIEL CONTRA MI PIEL.

Resistirán, aún, mil y un combates
tu piel contra mi piel, sin retiradas,
atrincherando en sábanas de raso
los disparos certeros de miradas.

En un fuego cruzado irán los besos
a pechos descubiertos, si hace falta,
para que luchen cuerpo a cuerpo, a tactos,
y ganen por perderse en la batalla.

Me presto a prisionero, a capturarte,
a fingir que me dueles, que me matas,
a ser tu dictador de guante blanco
si mandas tú que callen las palabras.

Y en el fragor, la sangre que palpita
adornará la carne a llamaradas;
será el sudor la sal, el condimento,
que acerque a las victorias deseadas.

Después la paz, la tregua, el armisticio,
sobre un colchón de muelles firmar tablas
y soñar, inconscientes temerarios,
con guerras que se libren en la cama.

Bello poema; yo te abrasare tu me besaras yo te besaré. Buen tema
Un saludo fraternal
 

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