K-rolissa
Poeta reconocido en el portal
El sendero de la soledad me lo sé ya de memoria.
Nace del sublime canto de siete cataratas de sal
el color desnudo de los grillos frente al mar
y el efímero silbido de los corales al erizar la tarde
el color desnudo de los grillos frente al mar
y el efímero silbido de los corales al erizar la tarde
Dos sílabas de carne secuestran
el anémico temblor de mi boca,
el sudor se escurre
entre miedos atávicos, compactos
en la medida austera de lo prohibido.
el anémico temblor de mi boca,
el sudor se escurre
entre miedos atávicos, compactos
en la medida austera de lo prohibido.
Dos mares y de regreso
Me encuentro con el hacedor de las tinieblas
que navegan a sota- vento
por las partículas de yeso
que antes nacieron de tus manos .
Me encuentro con el hacedor de las tinieblas
que navegan a sota- vento
por las partículas de yeso
que antes nacieron de tus manos .
Yo,
no existía entonces,
era la ampliación angular
de alguna paradoja perdida
en la incógnita de tus planos.
no existía entonces,
era la ampliación angular
de alguna paradoja perdida
en la incógnita de tus planos.
Articulada a aquel estudio gris,
del perfume de tus años
y la trémula respiración de mis pupilas,
descubierta sólo a la vía láctea de tu alma.
del perfume de tus años
y la trémula respiración de mis pupilas,
descubierta sólo a la vía láctea de tu alma.
Le diste voz a mis uñas
agonizan desde el sótano de mi exilio
hasta desmoronarse en letras
que doy de ofrenda al reloj
que marca el punto sur
y a la brújula que despierta en la hora
de nuestro juicio final.
 
agonizan desde el sótano de mi exilio
hasta desmoronarse en letras
que doy de ofrenda al reloj
que marca el punto sur
y a la brújula que despierta en la hora
de nuestro juicio final.
 
Ellas arañan el pasadizo del éxtasis
donde alguna vez desfilaron tus caricias
por la garganta, cuesta bajo
hasta alcanzar el infinito
y erigieron ardientes los besos
aquella historia imposible
donde nos fuimos del mundo
de maremotos subconscientes.
donde alguna vez desfilaron tus caricias
por la garganta, cuesta bajo
hasta alcanzar el infinito
y erigieron ardientes los besos
aquella historia imposible
donde nos fuimos del mundo
de maremotos subconscientes.
Divorciada de emociones observo mi sombra
que es la misma tuya, solo que ahora es menos mía
porque pactó su médula a tu recuerdo
que es la misma tuya, solo que ahora es menos mía
porque pactó su médula a tu recuerdo
¿En qué lugar me petrificaste el espíritu?
¿Dónde moran hoy las ninfas?
¿Dónde moran hoy las ninfas?
El invierno se aproxima a la cima de mi esperanza
y entre su gélido aliento y ramas que palpitan yertas
la miseria y la nostalgia retoñan al tacto de tu voz
y entre su gélido aliento y ramas que palpitan yertas
la miseria y la nostalgia retoñan al tacto de tu voz
¿Me encontraste?
  
  
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