Recordándote con la tarde
de testigo y el ocio como
alimento, el aire es más
respirable y un día en mi
existencia sé qué es amar la vida.
Ando y desando tu memoria,
mis oasis de
alegría y tristeza.
Cosas fútiles adornan
mi habitación y lo más
valioso lo guardo en mi cabeza,
detrás de mis ojos,
conectado con mi pecho y donde
siempre te encuentras tú.
Vivirás y conocerás el
mundo, nada está vedado
para los que viven,
y sólo les corresponde
eso; vivir.
A nosotros que vivimos de
recuerdos y anhelos,
nos corresponde recordarlos
y darles lo que a la
inmortalidad le corresponde;
el derecho a no olvidarlos
nunca.
de testigo y el ocio como
alimento, el aire es más
respirable y un día en mi
existencia sé qué es amar la vida.
Ando y desando tu memoria,
mis oasis de
alegría y tristeza.
Cosas fútiles adornan
mi habitación y lo más
valioso lo guardo en mi cabeza,
detrás de mis ojos,
conectado con mi pecho y donde
siempre te encuentras tú.
Vivirás y conocerás el
mundo, nada está vedado
para los que viven,
y sólo les corresponde
eso; vivir.
A nosotros que vivimos de
recuerdos y anhelos,
nos corresponde recordarlos
y darles lo que a la
inmortalidad le corresponde;
el derecho a no olvidarlos
nunca.