frankaussill
Poeta adicto al portal
Tu sangre y la mía.
Ya no me abatas con tu sangre, ni con tus lágrimas,
deja de hundirme tu daga de inconformismo en mi pecho,
no ves que ya no queda nada en mí, que ya estoy desecho.
Apura ese desamor infortunio para ti, déjalo en tu alma.
Me amainas la vida con despotismo hasta dejarme yerto,
llegas con tu altivez voraz de calma, hasta derretir mi fe,
alumbras con tu obscuro aliento mis caminos de papel,
y mi llanto. Desconsolado huyo de tus pérfidos recuerdos.
Hasta cuando he de huir de ti, de tus ataques de saetas,
es un infinito andar entre los minutos de tus quimeras,
vuelvo a llorar de dolor cada vez que mi alma encuentras.
Es con tu sangre y la mía, que haces la venenosa mezcla,
que untas en tus palabras para conmover las venas,
quiero llorar de tristeza, cada vez que tu me versas.
Ya no me abatas con tu sangre, ni con tus lágrimas,
deja de hundirme tu daga de inconformismo en mi pecho,
no ves que ya no queda nada en mí, que ya estoy desecho.
Apura ese desamor infortunio para ti, déjalo en tu alma.
Me amainas la vida con despotismo hasta dejarme yerto,
llegas con tu altivez voraz de calma, hasta derretir mi fe,
alumbras con tu obscuro aliento mis caminos de papel,
y mi llanto. Desconsolado huyo de tus pérfidos recuerdos.
Hasta cuando he de huir de ti, de tus ataques de saetas,
es un infinito andar entre los minutos de tus quimeras,
vuelvo a llorar de dolor cada vez que mi alma encuentras.
Es con tu sangre y la mía, que haces la venenosa mezcla,
que untas en tus palabras para conmover las venas,
quiero llorar de tristeza, cada vez que tu me versas.