Tu silencio...

Quinto Brena

Poeta adicto al portal
Tu silencio es a veces tal real, tan espeso,
que parece que pudiera ahí mismo tocarlo,
como toco tus manos de alabastro,
como siento el batir de las alas del viento.
Y se vuelve tu mirada como una luz perdida,
que se va en un soplo frío,
después de partir en dos mi corazón,
hasta que la música de su latir se vuelve
como un canto desesperado.

Te siento cercana.
Eres las hojas de un árbol.
Me quema el brillo de tu verde que palpita.
Cae sobre mis manos tu agua vital.
Te quise así, entregándome tu vida;
te quiero hoy aunque ya no estás.

No deseo tu silencio. Y si lo quiero.
Porque aún tu silencio me habla.
Porque las palabras a veces son distantes,
y el silencio tan cercano,
que se siente en mis venas como mi misma sangre,
tan básico en tu ausencia como el aire,
tan sentido como los besos que lo rompen.

Tú llegas y te vas.
Pasan sobre mí tus recuerdos, y me cubren,
como cubren a las gaviotas sus espesas plumas.
Con ellas vuelo. Extiendo unas alas
que me llevan más allá de tí,
más allá de las playas donde se grabaron nuestros pies,
y nuestras manos se hundieron juntas
en las húmedas arenas.
Llegas, y te vas.
Te llevas mi vida en una mano,
como un racimo de suspiros.
Llegas y te vas, y solo queda de tí
tu decidido silencio.
 
Precioso.
un abrazo.
Esperanzapaz

Gracias por pasar. Siempre es un placer oir algo de alguien de Chile, el pais amado, la franja ultima de la america latina, siempre cerca del mar a donde viajan todos los que sueñan! tan llena de poetas que encienden las costas interminables con sus canciones, salud y paz a ti y a todo chile!
 
Tu silencio es a veces tal real, tan espeso,
que parece que pudiera ahí mismo tocarlo,
como toco tus manos de alabastro,
como siento el batir de las alas del viento.
Y se vuelve tu mirada como una luz perdida,
que se va en un soplo frío,
después de partir en dos mi corazón,
hasta que la música de su latir se vuelve
como un canto desesperado.

Te siento cercana.
Eres las hojas de un árbol.
Me quema el brillo de tu verde que palpita.
Cae sobre mis manos tu agua vital.
Te quise así, entregándome tu vida;
te quiero hoy aunque ya no estás.

No deseo tu silencio. Y si lo quiero.
Porque aún tu silencio me habla.
Porque las palabras a veces son distantes,
y el silencio tan cercano,
que se siente en mis venas como mi misma sangre,
tan básico en tu ausencia como el aire,
tan sentido como los besos que lo rompen.

Tú llegas y te vas.
Pasan sobre mí tus recuerdos, y me cubren,
como cubren a las gaviotas sus espesas plumas.
Con ellas vuelo. Extiendo unas alas
que me llevan más allá de tí,
más allá de las playas donde se grabaron nuestros pies,
y nuestras manos se hundieron juntas
en las húmedas arenas.
Llegas, y te vas.
Te llevas mi vida en una mano,
como un racimo de suspiros.
Llegas y te vas, y solo queda de tí
tu decidido silencio.

NO DESEO TU SILENCIO Y SI LO QUIERO"" tu decidido silencio.... me encanto!! porque llegas y te quedas con tus hermosos versos que se disfrutan!!, saludos carinos + un beso
 
No subrayo nada, Quinto, sería un sacrilegio.
Y así subrayo un poema que me lleva desde los silencios atroces a las playas hechas de huellas de alabastro.
El silencio como nota, el silencio como encanto, el silencio que habla porque así lo quieres.
Bellísimo, como el canto de las ballenas.
Un beso, don Quinto Brena.
 
¡Qué buen poema! El comunicarse con el silencio no es nada facil, sin embargo lo has sabido expresar increíblemente bien. Todo un gusto haber recorrido tu poema. Bendiciones, estrellas y reputación.
 
Tu silencio es a veces tal real, tan espeso,
que parece que pudiera ahí mismo tocarlo,
como toco tus manos de alabastro,
como siento el batir de las alas del viento.
Y se vuelve tu mirada como una luz perdida,
que se va en un soplo frío,
después de partir en dos mi corazón,
hasta que la música de su latir se vuelve
como un canto desesperado.

Te siento cercana.
Eres las hojas de un árbol.
Me quema el brillo de tu verde que palpita.
Cae sobre mis manos tu agua vital.
Te quise así, entregándome tu vida;
te quiero hoy aunque ya no estás.

No deseo tu silencio. Y si lo quiero.
Porque aún tu silencio me habla.
Porque las palabras a veces son distantes,
y el silencio tan cercano,
que se siente en mis venas como mi misma sangre,
tan básico en tu ausencia como el aire,
tan sentido como los besos que lo rompen.

Tú llegas y te vas.
Pasan sobre mí tus recuerdos, y me cubren,
como cubren a las gaviotas sus espesas plumas.
Con ellas vuelo. Extiendo unas alas
que me llevan más allá de tí,
más allá de las playas donde se grabaron nuestros pies,
y nuestras manos se hundieron juntas
en las húmedas arenas.
Llegas, y te vas.
Te llevas mi vida en una mano,
como un racimo de suspiros.
Llegas y te vas, y solo queda de tí
tu decidido silencio.


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Quinto,

¡MARAVILLOSO! que belleza mi amigo!!
Todo el poema me ha encantado, y de una
forma que tendré que leerlo muchas veces
para saborear cada letra infinita que escribió
tu mano. Que forma taaann sublime de
hablar del silencio.... me has dejado muy
emocionada amigo poeta. Abrazos, estrellas ,
y mi cariño sincero. Osa.

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Tu silencio es a veces tal real, tan espeso,
que parece que pudiera ahí mismo tocarlo,
como toco tus manos de alabastro,
como siento el batir de las alas del viento.
Y se vuelve tu mirada como una luz perdida,
que se va en un soplo frío,
después de partir en dos mi corazón,
hasta que la música de su latir se vuelve
como un canto desesperado.

Te siento cercana.
Eres las hojas de un árbol.
Me quema el brillo de tu verde que palpita.
Cae sobre mis manos tu agua vital.
Te quise así, entregándome tu vida;
te quiero hoy aunque ya no estás.

No deseo tu silencio. Y si lo quiero.
Porque aún tu silencio me habla.
Porque las palabras a veces son distantes,
y el silencio tan cercano,
que se siente en mis venas como mi misma sangre,
tan básico en tu ausencia como el aire,
tan sentido como los besos que lo rompen.

Tú llegas y te vas.
Pasan sobre mí tus recuerdos, y me cubren,
como cubren a las gaviotas sus espesas plumas.
Con ellas vuelo. Extiendo unas alas
que me llevan más allá de tí,
más allá de las playas donde se grabaron nuestros pies,
y nuestras manos se hundieron juntas
en las húmedas arenas.
Llegas, y te vas.
Te llevas mi vida en una mano,
como un racimo de suspiros.
Llegas y te vas, y solo queda de tí
tu decidido silencio.


Letras que al leerlas despacio, disfruto hasta el pesado sielencio!

Mi cariño poeta!

Luz
 
Tu silencio es a veces tal real, tan espeso,
que parece que pudiera ahí mismo tocarlo,
como toco tus manos de alabastro,
como siento el batir de las alas del viento.
Y se vuelve tu mirada como una luz perdida,
que se va en un soplo frío,
después de partir en dos mi corazón,
hasta que la música de su latir se vuelve
como un canto desesperado.

Te siento cercana.
Eres las hojas de un árbol.
Me quema el brillo de tu verde que palpita.
Cae sobre mis manos tu agua vital.
Te quise así, entregándome tu vida;
te quiero hoy aunque ya no estás.

No deseo tu silencio. Y si lo quiero.
Porque aún tu silencio me habla.
Porque las palabras a veces son distantes,
y el silencio tan cercano,
que se siente en mis venas como mi misma sangre,
tan básico en tu ausencia como el aire,
tan sentido como los besos que lo rompen.

Tú llegas y te vas.
Pasan sobre mí tus recuerdos, y me cubren,
como cubren a las gaviotas sus espesas plumas.
Con ellas vuelo. Extiendo unas alas
que me llevan más allá de tí,
más allá de las playas donde se grabaron nuestros pies,
y nuestras manos se hundieron juntas
en las húmedas arenas.
Llegas, y te vas.
Te llevas mi vida en una mano,
como un racimo de suspiros.
Llegas y te vas, y solo queda de tí
tu decidido silencio.


¡Magistrales versos amigo! Un poema de amor que iluminas con bellas imágenes.

Quedé "pegada" a tus letras, porque las interpreto nacidas de nostálgicos sentimientos!

¡Besos, mariposas de luz y mil estrellas con reputación a tus letras poeta!
 
Tu silencio es a veces tal real, tan espeso,
que parece que pudiera ahí mismo tocarlo,
como toco tus manos de alabastro,
como siento el batir de las alas del viento.
Y se vuelve tu mirada como una luz perdida,

que se va en un soplo frío,
después de partir en dos mi corazón,
hasta que la música de su latir se vuelve
como un canto desesperado.

Te siento cercana.
Eres las hojas de un árbol.
Me quema el brillo de tu verde que palpita.
Cae sobre mis manos tu agua vital.

Te quise así, entregándome tu vida;
te quiero hoy aunque ya no estás.

No deseo tu silencio. Y si lo quiero.
Porque aún tu silencio me habla.
Porque las palabras a veces son distantes,
y el silencio tan cercano,
que se siente en mis venas como mi misma sangre,
tan básico en tu ausencia como el aire,

tan sentido como los besos que lo rompen.

Tú llegas y te vas.
Pasan sobre mí tus recuerdos, y me cubren,
como cubren a las gaviotas sus espesas plumas.
Con ellas vuelo. Extiendo unas alas
que me llevan más allá de tí,
más allá de las playas donde se grabaron nuestros pies,
y nuestras manos se hundieron juntas
en las húmedas arenas.

Llegas, y te vas.
Te llevas mi vida en una mano,
como un racimo de suspiros.
Llegas y te vas, y solo queda de tí
tu decidido silencio.



Quinto
con un racimo de metáforas exquisitas plasmas
las nostalgias que se cuelan en el alma
a partir de ese silencio del ser amado que duele...
mis estrellas y cariños
Ana
 
Creo que este poema ya lo he leído alguna vez, y siempre me transmite las mismas sensaciones, pero una destaca por encima de todas y es que es una enorme poesía de un Gran Poeta.
Está tan precisamente bien escrita que te lleva.
Disfruto mucho leyendo tan buena poesía.

Besos, Jonás.

No dejes de escribir, tienen mucha calidad tus letras.
 
Tu silencio es a veces tal real, tan espeso,
que parece que pudiera ahí mismo tocarlo,
como toco tus manos de alabastro,
como siento el batir de las alas del viento.
Y se vuelve tu mirada como una luz perdida,
que se va en un soplo frío,
después de partir en dos mi corazón,
hasta que la música de su latir se vuelve
como un canto desesperado.

Te siento cercana.
Eres las hojas de un árbol.
Me quema el brillo de tu verde que palpita.
Cae sobre mis manos tu agua vital.
Te quise así, entregándome tu vida;
te quiero hoy aunque ya no estás.

No deseo tu silencio. Y si lo quiero.
Porque aún tu silencio me habla.
Porque las palabras a veces son distantes,
y el silencio tan cercano,
que se siente en mis venas como mi misma sangre,
tan básico en tu ausencia como el aire,
tan sentido como los besos que lo rompen.

Tú llegas y te vas.
Pasan sobre mí tus recuerdos, y me cubren,
como cubren a las gaviotas sus espesas plumas.
Con ellas vuelo. Extiendo unas alas
que me llevan más allá de tí,
más allá de las playas donde se grabaron nuestros pies,
y nuestras manos se hundieron juntas
en las húmedas arenas.
Llegas, y te vas.
Te llevas mi vida en una mano,
como un racimo de suspiros.
Llegas y te vas, y solo queda de tí
tu decidido silencio.


Hermosos versos... llegas y te vas... Te llevas mi vida en una mano... Bien, un abrazo!
 
WoW!! Realmente ha sido para mi una verdadera bendicion haberla leido hoy!! Muy buen escrito!! Excelente! un placer leerte!
Atte: Brigitte!
 
Este poema es HERMOSO, YO PUEDO sentir cada línea, me declaro RE-adicta a tu poesia,
profunda, fertil como tierra
fragante a madera, sabor a fibra vegetal, a silencios y palpitos...

uyyyyyyyyyy, me fui, hermosoooooo
 

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