os dejo un pequeño texto con el que participé en el Virtual Bardo Argentino, un abrazo.
No puedo bajarte la luna
pero si que puedo quedarme aquí sentado mirando cómo subes tu y la coges.
No puedo calcular las directrices de tus ecos
pero sí que puedo compartir tus cicatrices y tus miedos
Tu eres esa princesa para la que no hay espejo en Disney
a ti te pesaba la corona
y a ti te daba igual ser patito feo o cisne.
Tu traías madera en las manos y espuma del mar en el pelo
tu te perfumabas con tierra mojada
y tu te dejabas las uñas largas
para rasgarte el pecho y que brotasen alas
tú, tu que sabes lo que es llevar sobre los hombros el peso de un planeta,
tu que cuando ries das calor
y tu que cuando lloras deshojas cometas.
Tu que cocinas porque te gusta
y tu que no conoces ninguna receta
tu que sabes lo que es tener la soga al cuello
y tu, que sabes los nudos mal hechos también aprietan.
tu que vives en el ojo del huracán permanente solo por la ropa que te pones
tu que vives cavando tumba solo por culpa de tus elecciones
tu que nunca fiuiste como quisieron que fueras
y tu que eres exactamente como quieres ser
tu que eres libre
y tu que naciste en cuerpo de hombre siendo mujer
¿Cómo voy yo a defenderos con un texto?
Si teneís las armas y la fuerza necesaria para defenderos vosotras solas,
si cuando pisáis causáis tsunamis y debajo de la lengua escondéis las olas.
¿Quién soy yo?
¿Quién soy yo para decirle a un girasol por donde amanecerá el nuevo día?
O para hablarte de silencio si tu respiración es melodia,
como voy a hablar de calor a un volcán o a un desierto de sequía,
como hacerte un poema,
cuando tus ojos son dos sonetos disparando poesía.
Por eso no puedo defenderte,
no puedo ignorar tu garbo y valentía sin sentirme responsable
si crecí utilizando como sinonimo de fuerza el nombre de mi madre,
si al Amparo de sus manos fui capaz de cuestionarme
si nuestro miedo era a caer o solo a andar por el alambre.
Por eso tu,
tu que apuntas a la cima por muy abrupta que sea la cuesta,
tu que reniegas de ser el sexo débil
y sobreescribes las gestás
tú, tu y tu!
que tienes un infinito tatuado en el llanto,
que bailas con minifalda nueva y tacones ajustados sobre el fango
que sabes lo que es lidiar con la muerte y en cada botella encontrar un tango
tu que sabes sonreir atrincherada en el espanto.
Tú, y yo.
yo no debo defenderte,
yo no debo defender a ninguna mujer
pues no necesitas defensa
si siempre fuiste sangre en la hoja y la flecha que se tensa
el bocado que sobra,
migaja en la despensa y el susurro de la gloria.
Pilar en mi obra,
el mirlo que regresa y el suspiro de victoria.
Siempre fuiste olvidada para la historia,
como la rosa camuflada en el campo de amapolas,
por eso yo no debo defender a la mujer,
porque vosotras, vosotras podéis defenderos solas.
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No puedo bajarte la luna
pero si que puedo quedarme aquí sentado mirando cómo subes tu y la coges.
No puedo calcular las directrices de tus ecos
pero sí que puedo compartir tus cicatrices y tus miedos
Tu eres esa princesa para la que no hay espejo en Disney
a ti te pesaba la corona
y a ti te daba igual ser patito feo o cisne.
Tu traías madera en las manos y espuma del mar en el pelo
tu te perfumabas con tierra mojada
y tu te dejabas las uñas largas
para rasgarte el pecho y que brotasen alas
tú, tu que sabes lo que es llevar sobre los hombros el peso de un planeta,
tu que cuando ries das calor
y tu que cuando lloras deshojas cometas.
Tu que cocinas porque te gusta
y tu que no conoces ninguna receta
tu que sabes lo que es tener la soga al cuello
y tu, que sabes los nudos mal hechos también aprietan.
tu que vives en el ojo del huracán permanente solo por la ropa que te pones
tu que vives cavando tumba solo por culpa de tus elecciones
tu que nunca fiuiste como quisieron que fueras
y tu que eres exactamente como quieres ser
tu que eres libre
y tu que naciste en cuerpo de hombre siendo mujer
¿Cómo voy yo a defenderos con un texto?
Si teneís las armas y la fuerza necesaria para defenderos vosotras solas,
si cuando pisáis causáis tsunamis y debajo de la lengua escondéis las olas.
¿Quién soy yo?
¿Quién soy yo para decirle a un girasol por donde amanecerá el nuevo día?
O para hablarte de silencio si tu respiración es melodia,
como voy a hablar de calor a un volcán o a un desierto de sequía,
como hacerte un poema,
cuando tus ojos son dos sonetos disparando poesía.
Por eso no puedo defenderte,
no puedo ignorar tu garbo y valentía sin sentirme responsable
si crecí utilizando como sinonimo de fuerza el nombre de mi madre,
si al Amparo de sus manos fui capaz de cuestionarme
si nuestro miedo era a caer o solo a andar por el alambre.
Por eso tu,
tu que apuntas a la cima por muy abrupta que sea la cuesta,
tu que reniegas de ser el sexo débil
y sobreescribes las gestás
tú, tu y tu!
que tienes un infinito tatuado en el llanto,
que bailas con minifalda nueva y tacones ajustados sobre el fango
que sabes lo que es lidiar con la muerte y en cada botella encontrar un tango
tu que sabes sonreir atrincherada en el espanto.
Tú, y yo.
yo no debo defenderte,
yo no debo defender a ninguna mujer
pues no necesitas defensa
si siempre fuiste sangre en la hoja y la flecha que se tensa
el bocado que sobra,
migaja en la despensa y el susurro de la gloria.
Pilar en mi obra,
el mirlo que regresa y el suspiro de victoria.
Siempre fuiste olvidada para la historia,
como la rosa camuflada en el campo de amapolas,
por eso yo no debo defender a la mujer,
porque vosotras, vosotras podéis defenderos solas.
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