ropittella
Poeta veterana en el Portal
Era de amor, de amor ardiendo
esa inocencia mía de andarte descubriendo
cuando vos te escondías en los umbrales de tu casa,
solitario y gris como los atardeceres del otoño.
Y me echabas de tu lado arguyendo
que el canto y la poesía ya no te salvarían
"Mi guitarra duerme sola y desafinada, me decías,
otra vez llegaron los prejuicios,
otra vez se durmieron los ecos de la libertad
y en su silencio se marchitan los viejos sueños.
Andáte, andáte, que ya no sirvo,
que no hay mundo que cambiar y no quiero,
dejame acá con mis impecables miserias,
que son lo único limpio que me queda,
las lágrimas de soledad las fueron lavando
y vos sos tan joven todavía,
que me las mancharías de nuevo.
Mejor andáte y hacéte fuerte,
mejor buscá otros talentos
que mi guitarra duerme sola y vacía,
que mi voz no tiene alas ni encanto
La esperanza ya es un río seco..."
Mas mi amor, mi amor ardiendo, no se apagó
con el discurso artero,
porque mi corazón veía aún en esos ojos
un pequeñísimo pero certero
haz de luz, de brillante luz que descubría
tu gran amor, cada vez que decías la palabra guitarra.
Y me quedé esperando junto a vos
-contra tu voluntad que también era poca-
esperanzada, que alguna vez, aunque solo fuera una,
te brillaran así los ojos cuando me miraras.
esa inocencia mía de andarte descubriendo
cuando vos te escondías en los umbrales de tu casa,
solitario y gris como los atardeceres del otoño.
Y me echabas de tu lado arguyendo
que el canto y la poesía ya no te salvarían
"Mi guitarra duerme sola y desafinada, me decías,
otra vez llegaron los prejuicios,
otra vez se durmieron los ecos de la libertad
y en su silencio se marchitan los viejos sueños.
Andáte, andáte, que ya no sirvo,
que no hay mundo que cambiar y no quiero,
dejame acá con mis impecables miserias,
que son lo único limpio que me queda,
las lágrimas de soledad las fueron lavando
y vos sos tan joven todavía,
que me las mancharías de nuevo.
Mejor andáte y hacéte fuerte,
mejor buscá otros talentos
que mi guitarra duerme sola y vacía,
que mi voz no tiene alas ni encanto
La esperanza ya es un río seco..."
Mas mi amor, mi amor ardiendo, no se apagó
con el discurso artero,
porque mi corazón veía aún en esos ojos
un pequeñísimo pero certero
haz de luz, de brillante luz que descubría
tu gran amor, cada vez que decías la palabra guitarra.
Y me quedé esperando junto a vos
-contra tu voluntad que también era poca-
esperanzada, que alguna vez, aunque solo fuera una,
te brillaran así los ojos cuando me miraras.
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