Eósforo
Poeta asiduo al portal
Tu velo
Cuánto te quise sin saber amarme
en el rastrojo seco de los cardos,
cuánto desee caer ante los nardos
por solo tu sonrisa, sin calmarme.
Abstraído de mí, y sin fijarme,
te fuiste adueñando con tu dardo
del caótico sueño en el que ardo
dentro de esta hoguera, al enfermarme.
Pero ya ves, soy único y distinto,
no puedes percibirlo, por tu velo;
puedo mostrarte formas ejemplares
en las que puedo amar tu vino tinto.
Mas si sangra mi pecho por tu cielo
no temas por mi amor...es de los mares.
Cuánto te quise sin saber amarme
en el rastrojo seco de los cardos,
cuánto desee caer ante los nardos
por solo tu sonrisa, sin calmarme.
Abstraído de mí, y sin fijarme,
te fuiste adueñando con tu dardo
del caótico sueño en el que ardo
dentro de esta hoguera, al enfermarme.
Pero ya ves, soy único y distinto,
no puedes percibirlo, por tu velo;
puedo mostrarte formas ejemplares
en las que puedo amar tu vino tinto.
Mas si sangra mi pecho por tu cielo
no temas por mi amor...es de los mares.
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