Soy el señor de las sombras
el amo de la oscuridad
la luz es mi destrucción
por eso deambulo en el Metro
oculto bajo la ciudad
esperando los despojos que arrojan los transeúntes
encubriendo los crímenes y los vicios
enterrando los muertos que nadie quiso reclamar.
Degradas mi amor a sólo sexo
me dices que no tengo ambición
esa ha sido tu verdad
que me escupes en la cara con indiferencia,
humillarme es tu mejor talento
dejarme cicatrices con tus besos
heridas que no se logran cerrar,
la satisfacción que causa entregar
sólamente desprecio.
Pero fui destinado a crear
desde las entrañas de la misma destrucción
esa es mi verdad
una máscara para ocultar mis ansias de suicidio
con una sonrisa dibujada para ocultar mi dolor;
he visto los rostros de aquellos que aún caminan
sobre los otros que caímos pero aún respiramos
ahora veo que la ciudad está viva
y aún heridos continuamos la rutina
de eso se trata lo que muchos dicen:
“aún sin esperanzas debemos continuar”.
Adicto al sexo furtivo
yo también te puedo herir
aunque no tanto como tú lo hiciste
lo he aprendido con el tiempo
a través de tu desprecio
de esto se trata la vida
recoger los vidrios rotos
de los destinos que se quiebran
conforme pasan los años
y poco a poco nos damos cuenta
de que estamos encerrados
sin encontrar más salida
que en el letrero colgado
que tiene escrito “muerte”
sobre la imagen tallada
del titiritero que nos mueve
de acuerdo a sus caprichos
y jala los hilos
que nos corta la respiración.
Una estrella distante es todo lo que veo
un ángel fracturado es mi alma gemela
cayó cuando sus alas se rompieron
después de oír el eco del disparo
no pudieron sostenerla
sus plumas sangraron
tiñendo de rojo al cielo
y a mí me atraparon intentando salvarla
porque ellos no quieren otro ángel caído
vagando en estas tierras desoladas.
Somos los demonios atrapados
lamentándose por lo que somos
manchando las paredes del psiquiátrico
con historias de miedo y odio,
desesperación…
tú trajiste esta maldad
escondida entre tus labios
un dulce veneno que salía de tu voz
y me encerró en un sueño eterno
aún conservo las esquirlas
formando parte de mi piel;
fui en búsqueda de mis sentimientos
los encontré desechados, muertos,
pisoteados por tu orgullo
olvidados cuando conseguiste algo mejor
no sé si es justo pero es lo que yo hubiera hecho
y por eso no te juzgo
y aunque todos nos critiquen
todo tiene una razón
un contrato consensuado
acordado entre los dos
de amarnos hasta donde nos llevara la rutina
y luego, simplemente,
decirnos adiós…
el amo de la oscuridad
la luz es mi destrucción
por eso deambulo en el Metro
oculto bajo la ciudad
esperando los despojos que arrojan los transeúntes
encubriendo los crímenes y los vicios
enterrando los muertos que nadie quiso reclamar.
Degradas mi amor a sólo sexo
me dices que no tengo ambición
esa ha sido tu verdad
que me escupes en la cara con indiferencia,
humillarme es tu mejor talento
dejarme cicatrices con tus besos
heridas que no se logran cerrar,
la satisfacción que causa entregar
sólamente desprecio.
Pero fui destinado a crear
desde las entrañas de la misma destrucción
esa es mi verdad
una máscara para ocultar mis ansias de suicidio
con una sonrisa dibujada para ocultar mi dolor;
he visto los rostros de aquellos que aún caminan
sobre los otros que caímos pero aún respiramos
ahora veo que la ciudad está viva
y aún heridos continuamos la rutina
de eso se trata lo que muchos dicen:
“aún sin esperanzas debemos continuar”.
Adicto al sexo furtivo
yo también te puedo herir
aunque no tanto como tú lo hiciste
lo he aprendido con el tiempo
a través de tu desprecio
de esto se trata la vida
recoger los vidrios rotos
de los destinos que se quiebran
conforme pasan los años
y poco a poco nos damos cuenta
de que estamos encerrados
sin encontrar más salida
que en el letrero colgado
que tiene escrito “muerte”
sobre la imagen tallada
del titiritero que nos mueve
de acuerdo a sus caprichos
y jala los hilos
que nos corta la respiración.
Una estrella distante es todo lo que veo
un ángel fracturado es mi alma gemela
cayó cuando sus alas se rompieron
después de oír el eco del disparo
no pudieron sostenerla
sus plumas sangraron
tiñendo de rojo al cielo
y a mí me atraparon intentando salvarla
porque ellos no quieren otro ángel caído
vagando en estas tierras desoladas.
Somos los demonios atrapados
lamentándose por lo que somos
manchando las paredes del psiquiátrico
con historias de miedo y odio,
desesperación…
tú trajiste esta maldad
escondida entre tus labios
un dulce veneno que salía de tu voz
y me encerró en un sueño eterno
aún conservo las esquirlas
formando parte de mi piel;
fui en búsqueda de mis sentimientos
los encontré desechados, muertos,
pisoteados por tu orgullo
olvidados cuando conseguiste algo mejor
no sé si es justo pero es lo que yo hubiera hecho
y por eso no te juzgo
y aunque todos nos critiquen
todo tiene una razón
un contrato consensuado
acordado entre los dos
de amarnos hasta donde nos llevara la rutina
y luego, simplemente,
decirnos adiós…