Tú vuelves después cantando,
silbando una melodía,
que nos envuelve saltando
y que suene cada día.
Como un soplo de la brisa
tras la tormenta vacía,
traes la luz a las cornisas
y esperanza que salpica.
No preguntas por la herida,
ni por la causa perdida,
te presentas con tus alas
y una risa compartida.
Eres eco del mañana
que no teme su partida,
y aun sabiendo que se acaba,
eres canto en cada vida.
silbando una melodía,
que nos envuelve saltando
y que suene cada día.
Como un soplo de la brisa
tras la tormenta vacía,
traes la luz a las cornisas
y esperanza que salpica.
No preguntas por la herida,
ni por la causa perdida,
te presentas con tus alas
y una risa compartida.
Eres eco del mañana
que no teme su partida,
y aun sabiendo que se acaba,
eres canto en cada vida.