legendario
Poeta que considera el portal su segunda casa
La distancia:
aquel brazo interminable,
puente de espacio y tiempo
que nos muestra sin reparos,
su gravidez nubosa de recuerdos.
Caminas en mi mente
como ayer,
hundida en el insondable averno,
bostezando las horas
que transitan
haciendo del edén: un huerto yermo.
¿Dónde quedó tu piel
marcada por mi tacto?
La huella digital
que otrora fue sello de mi feudo,
es hoy una ilusión:
vaga reminiscencia de un celofán etéreo.
Cuando apura el recuerdo,
y las manos se estiran dando palos de ciego,
mi demencia senil
te alcanza con sus dedos…
Y ya no hay nada más
que tu sutil recuerdo,
esfumándose en los rezagos
de aquella masa gris, que ayer fue seso…
aquel brazo interminable,
puente de espacio y tiempo
que nos muestra sin reparos,
su gravidez nubosa de recuerdos.
Caminas en mi mente
como ayer,
hundida en el insondable averno,
bostezando las horas
que transitan
haciendo del edén: un huerto yermo.
¿Dónde quedó tu piel
marcada por mi tacto?
La huella digital
que otrora fue sello de mi feudo,
es hoy una ilusión:
vaga reminiscencia de un celofán etéreo.
Cuando apura el recuerdo,
y las manos se estiran dando palos de ciego,
mi demencia senil
te alcanza con sus dedos…
Y ya no hay nada más
que tu sutil recuerdo,
esfumándose en los rezagos
de aquella masa gris, que ayer fue seso…