Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Un maleficio,
ahogado en gritos dolientes,
con la certeza de un milagro,
que no calme la rabia,
colmillos de dragón,
virginidad de doncella,
que colme la dicha,
de una pantomima secreta,
cuervos oscuros,
de negros ojos,
surquen el cielo en busca de ella,
que pierda la vida entre cantos lejanos,
con el desvanecimiento de mi alma,
he ganado el derecho, de retarte,
de mantenerte entre mis esclavos,
y nunca mas regalarte la vida,
que el contrato se selló,
con la dulce uva,
y la sangre no coagulada,
en edictos fantasmas,
que cierran las puertas,
Hell es testiga,
que mi corazón no es santo,
y mi conciencia mas negra,
que las fauces de Fenrir,
luna enrojecida,
por la vergüenza obtenida,
por las pasiones ocultas,
y deseos cumplidos,
al ser mi amante eterna,
con la sublimidad de una ramera,
que roba el líquido blanco y salado,
para convertirlo en pócima bendita,
con los rayos de plata,
y vestidos de noche,
que venga una vez más,
que hoy no bebo, que hoy si vuelo,
encerrado en los vapores ajenos,
y el veneno no amargo,
caricias en desconsuelo,
con la tos del enfermo,
que terminen el acto,
que ahora convoco,
al mártir y al puro,
para masacrarlos en la cruz,
por sólo delirio de diversión contenida,
carcajadas de locura,
con sentimientos sádicos,
cuando la estaca sea profunda,
y lo que tanto anhelo sea entregado,
¿vendrás en paz?
¡O declararé la guerra!
Cante la espada,
corte el hacha...
desgarrando las plumas,
que de antes me alegraban,
para verterlas al fuego,
que seran ahora las cenizas,
que trague mi cuerpo,
con la esperanza del mañana,
y una ostia maldita,
que no es el cuerpo del divino,
sino tonta comedia,
que más puedo decirte,
si no quieres escucharme,
si al leerme me temes,
y al verme mueres...
Cubierto en capa de terciopelo,
con la serpiente por bastón,
y el águila en mis hombros,
¿no soy quien deseabas?
Cava la tumba,
ahora... que de aquí no me muevo,
pregunta algo si deseas...
¿Y yo?... solo espero... ¡solo te espero!
L.V.
ahogado en gritos dolientes,
con la certeza de un milagro,
que no calme la rabia,
colmillos de dragón,
virginidad de doncella,
que colme la dicha,
de una pantomima secreta,
cuervos oscuros,
de negros ojos,
surquen el cielo en busca de ella,
que pierda la vida entre cantos lejanos,
con el desvanecimiento de mi alma,
he ganado el derecho, de retarte,
de mantenerte entre mis esclavos,
y nunca mas regalarte la vida,
que el contrato se selló,
con la dulce uva,
y la sangre no coagulada,
en edictos fantasmas,
que cierran las puertas,
Hell es testiga,
que mi corazón no es santo,
y mi conciencia mas negra,
que las fauces de Fenrir,
luna enrojecida,
por la vergüenza obtenida,
por las pasiones ocultas,
y deseos cumplidos,
al ser mi amante eterna,
con la sublimidad de una ramera,
que roba el líquido blanco y salado,
para convertirlo en pócima bendita,
con los rayos de plata,
y vestidos de noche,
que venga una vez más,
que hoy no bebo, que hoy si vuelo,
encerrado en los vapores ajenos,
y el veneno no amargo,
caricias en desconsuelo,
con la tos del enfermo,
que terminen el acto,
que ahora convoco,
al mártir y al puro,
para masacrarlos en la cruz,
por sólo delirio de diversión contenida,
carcajadas de locura,
con sentimientos sádicos,
cuando la estaca sea profunda,
y lo que tanto anhelo sea entregado,
¿vendrás en paz?
¡O declararé la guerra!
Cante la espada,
corte el hacha...
desgarrando las plumas,
que de antes me alegraban,
para verterlas al fuego,
que seran ahora las cenizas,
que trague mi cuerpo,
con la esperanza del mañana,
y una ostia maldita,
que no es el cuerpo del divino,
sino tonta comedia,
que más puedo decirte,
si no quieres escucharme,
si al leerme me temes,
y al verme mueres...
Cubierto en capa de terciopelo,
con la serpiente por bastón,
y el águila en mis hombros,
¿no soy quien deseabas?
Cava la tumba,
ahora... que de aquí no me muevo,
pregunta algo si deseas...
¿Y yo?... solo espero... ¡solo te espero!
L.V.
Última edición por un moderador: