frankaussill
Poeta adicto al portal
Turbulencia.
En la turbulencia que deja el tiempo al pasar,
me aferre a tu falda y me embelesé contigo,
seguí tu dulce fragancia, seguí tu miel y tu trigo,
fui dejando jirones de mi alma en este andar.
En la penumbra de unos besos fui torpe y ciego,
me sumergí e lo dulce de tu funesta pasión,
convertí mis suspiros en vapores de llanto y dolor,
bebí el néctar amargo de tu silueta de fuego.
Silueta que quema las venas y el corazón,
ahoga los sueños con dulzura y vil sutileza,
silueta que aniega los cielos con su belleza.
Me dejé empapar de ese néctar que de ti mana,
cual si fuera un río turbulento y enloquecedor,
que ciega y embriaga el alma con su falso candor.
En la turbulencia que deja el tiempo al pasar,
me aferre a tu falda y me embelesé contigo,
seguí tu dulce fragancia, seguí tu miel y tu trigo,
fui dejando jirones de mi alma en este andar.
En la penumbra de unos besos fui torpe y ciego,
me sumergí e lo dulce de tu funesta pasión,
convertí mis suspiros en vapores de llanto y dolor,
bebí el néctar amargo de tu silueta de fuego.
Silueta que quema las venas y el corazón,
ahoga los sueños con dulzura y vil sutileza,
silueta que aniega los cielos con su belleza.
Me dejé empapar de ese néctar que de ti mana,
cual si fuera un río turbulento y enloquecedor,
que ciega y embriaga el alma con su falso candor.