Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
TURBULENCIAS.
Turbulencias en el pensamiento
que me devuelven a la realidad,
ya no soy el centro de mi vida
ni principio ni fin de nada.
acato la suerte de un destino
me respiro y me hablo a mi mismo.
No hay ilusión en la existencia
ni dama que consuele nada,
ábreme el alma y coge sus colores,
déjame el aura negra y desencaja
en golpes certeros mi cerebro
que los ecos de tus besos rompan mis tímpanos.
Se me hiele la sangre y transformada
en cubitos de hielo enfríen tu bebida,
que tomada en sorbos placenteros,
dejen vacías mis venas de ilusiones,
que me las arranques y formen
parte de la tela de araña de lo oscuro.
Mi cuerpo ya no es vida en un espacio,
es parte del etéreo del sufrimiento,
realidad bestia con guadaña que siega,
antes de haber sembrado los sueños,
mi corazón ya no es campana de campanario,
que sonaba puntual dándome los buenos días.
En espasmo que parte mi última vida,
me quedo como mero pasajero de la existencia,
al amor lo dejo para siempre de lado,
mis labios son arenas de desierto agrietados,
si en flaqueza de pensamiento sale la esperanza,
de nuevo las turbulencias me asesinaran el alma.
Turbulencias en el pensamiento
que me devuelven a la realidad,
ya no soy el centro de mi vida
ni principio ni fin de nada.
acato la suerte de un destino
me respiro y me hablo a mi mismo.
No hay ilusión en la existencia
ni dama que consuele nada,
ábreme el alma y coge sus colores,
déjame el aura negra y desencaja
en golpes certeros mi cerebro
que los ecos de tus besos rompan mis tímpanos.
Se me hiele la sangre y transformada
en cubitos de hielo enfríen tu bebida,
que tomada en sorbos placenteros,
dejen vacías mis venas de ilusiones,
que me las arranques y formen
parte de la tela de araña de lo oscuro.
Mi cuerpo ya no es vida en un espacio,
es parte del etéreo del sufrimiento,
realidad bestia con guadaña que siega,
antes de haber sembrado los sueños,
mi corazón ya no es campana de campanario,
que sonaba puntual dándome los buenos días.
En espasmo que parte mi última vida,
me quedo como mero pasajero de la existencia,
al amor lo dejo para siempre de lado,
mis labios son arenas de desierto agrietados,
si en flaqueza de pensamiento sale la esperanza,
de nuevo las turbulencias me asesinaran el alma.