Tus alas (Dedicado)






Un pórtico de lirios abre el paso
al sueño que te abraza eterna el alma,
dos velas parpadean a tu lado
al mío, el llanto mece mis pestañas.

Al fondo, se adivina un verde manto
fruncido con tus versos esmeralda,
mis ojos peregrinan por su trazo
devotos del color con que los atas.

Detrás de los cristales, llueve calmo,
aquietan ya los cielos su tronada,
asoma el sol lindando el Monte Abantos
que pinta primaveras en su cara.

Mas siendo glauca estrofa la que hilvano,
sin ti cetrinas tañen las palabras
que en son de soledades van buscando
ganarse, amiga mía, al fin sus alas.



Un pórtico de lirios abre el paso
fruncido con tus versos esmeralda,
asoma el sol lindando el Monte Abantos...
¡Ganaste, amiga mía, al fin tus alas!




Y dejas en mi dársena el recuerdo
tan álgido, tan vivo, tan presente,
que cada letra amarro a su corriente
creyendo que al nombrarte no te pierdo.
Si el cálamo deshoja el pulso lerdo
de aqueste amanecer que fue tu ocaso
y alea las cenizas de Parnaso
con mi sollozo, acaso así se talle
un nuevo día mientras en el valle,
un pórtico de lirios abre el paso.

Y yo, que siempre incrédula percibo
del más allá el destello, hoy le arrumo
e intento imaginar que tras el humo,
tu duende libremente está cautivo.
Desisto de razón o de motivo...
si a todas las plegarias da la espalda,
si al tiempo con tu haber la cuenta salda
debiendo como debe pleitesía
a tu alma que a su dalle dio valía
fruncido con tus versos esmeralda.

Jamás tuviste miedo, ni una duda
que el tránsito es la vida y que la muerte
iguala al vil y al ángel a su suerte
dejando atrás vencer la piel desnuda.
Tu aura entonces célere saluda
el haz de las estrellas y sin llantos
desanda los proscritos camposantos
del inmortal aliento de tu tierra,
de aquel Madrid, mi niña, en cuya sierra
asoma el sol lindando el Monte Abantos.

Y en su ladera meces tu sonrisa
y olvidas cuánto pesa la tristeza
que en lágrimas vistió su gris corteza
quebrando así, tu vástago en la brisa.
Recojo las astillas, poetisa,
y con sus mil pedazos vuelvo escalas
los ecos de la gloria que regalas
sabiendo que después de este calvario
y bajo cada pliegue del sudario,

¡ganaste, amiga mía, al fin tus alas!




Siempre en mi corazón,
siempre en mi pensamiento...

hermoso dedicado el que nos compartes, abrazos
 
Un poema magistral de una belleza y profundidad inigualables. Es realmente conmovedor leer estas palabras dedicadas a esa poetisa que ha dejado su cuerpo atras, pero que vive en la memoria, vive a través de las lineas que ha escrito y ahora, también, gracias a tus letras. Un pensamiento para el alma de Rosario y un aplauso para ti, por tu arte e inspiracion.
 
Y yo contesto en humilde poesía
que alas por Rosario deambulaban
al mismo tiempo las estrellas titilaban...
teniendo compañera ¡Una ambrosía!
y todos la quisimos y lloraban,
al ver que se marchaba ¡Maestría!
vayan mis oraciones que la alaban
a mi Madrileña que tanto quiso este alma mía.

Excelente poema amiga mía perfecto en todos y cada uno de sus detalles, léxico de libro, imágenes fabulosas y el arte que acunas indudable todo un regalo para mis viejas retinas,reputación, estrellas todas y un beso grande
toledano.Gracias por compartir tu gran talento Eva.
 
Hola, cuando leo algo como esto, me doy cuenta que la palabra poeta, me queda demasiado grande. Seguro que ella desde algún sitio lo leera. Y en su ladera meces tu sonrisa
y olvidas cuánto pesa la tristeza

que en lágrimas vistió su gris corteza
quebrando así, tu vástago en la brisa Que maravilla has escrito para Rosario.
 
Recojo las astillas, poetisa,
y con sus mil pedazos vuelvo escalas
los ecos de la gloria que regalas
sabiendo que después de este calvario
y bajo cada pliegue del sudario,

¡ganaste, amiga mía, al fin tus alas!


Evasiempre tu magistral destreza y sentimiento a flor de piel
pone de manifiesto tu inmensa sensibilidad, humildad y confraternidad
para con todos los que tenemos la fortuna de leerte y tenerte con nosotros.

Te admiro mucho
abrazo y aplausos
 





Un pórtico de lirios abre el paso
al sueño que te abraza eterna el alma,
dos velas parpadean a tu lado
al mío, el llanto mece mis pestañas.

Al fondo, se adivina un verde manto
fruncido con tus versos esmeralda,
mis ojos peregrinan por su trazo
devotos del color con que los atas.

Detrás de los cristales, llueve calmo,
aquietan ya los cielos su tronada,
asoma el sol lindando el Monte Abantos
que pinta primaveras en su cara.

Mas siendo glauca estrofa la que hilvano,
sin ti cetrinas tañen las palabras
que en son de soledades van buscando
ganarse, amiga mía, al fin sus alas.



Un pórtico de lirios abre el paso
fruncido con tus versos esmeralda,
asoma el sol lindando el Monte Abantos...
¡Ganaste, amiga mía, al fin tus alas!




Y dejas en mi dársena el recuerdo
tan álgido, tan vivo, tan presente,
que cada letra amarro a su corriente
creyendo que al nombrarte no te pierdo.
Si el cálamo deshoja el pulso lerdo
de aqueste amanecer que fue tu ocaso
y alea las cenizas de Parnaso
con mi sollozo, acaso así se talle
un nuevo día mientras en el valle,
un pórtico de lirios abre el paso.

Y yo, que siempre incrédula percibo
del más allá el destello, hoy le arrumo
e intento imaginar que tras el humo,
tu duende libremente está cautivo.
Desisto de razón o de motivo...
si a todas las plegarias da la espalda,
si al tiempo con tu haber la cuenta salda
debiendo como debe pleitesía
a tu alma que a su dalle dio valía
fruncido con tus versos esmeralda.

Jamás tuviste miedo, ni una duda
que el tránsito es la vida y que la muerte
iguala al vil y al ángel a su suerte
dejando atrás vencer la piel desnuda.
Tu aura entonces célere saluda
el haz de las estrellas y sin llantos
desanda los proscritos camposantos
del inmortal aliento de tu tierra,
de aquel Madrid, mi niña, en cuya sierra
asoma el sol lindando el Monte Abantos.

Y en su ladera meces tu sonrisa
y olvidas cuánto pesa la tristeza
que en lágrimas vistió su gris corteza
quebrando así, tu vástago en la brisa.
Recojo las astillas, poetisa,
y con sus mil pedazos vuelvo escalas
los ecos de la gloria que regalas
sabiendo que después de este calvario
y bajo cada pliegue del sudario,

¡ganaste, amiga mía, al fin tus alas!




Siempre en mi corazón,
siempre en mi pensamiento...


Es un precioso canto a la amistad infinita,
es una preciosa dedicatoria, para nuestra amiga y compañera Rosario,
que nunca se fue, siempre estarán presentes sus poemas y su cariño demostrado por tantos años...
Un placer haber pasado por este precioso y cariñoso recuerdo, besos guapa.
 
Sencillamente precioso, deslumbrante, genial. Una elegía conmovedora y rebosante de diamantes. Maravilla de las maravillas. Ante poema tan luminoso solo me queda alabarte y darte las gracias, mi bella y poderosa Juno, por regalarnos tu soberbio versar de calidad y calidez inigualables.
Besos miles, compañera.
 
Qué bella dedicatoria, una poesía excelente, preciosa, sublime, que desborda cariño y añoranza por esa poetisa que como bien dices, ganó sus alas. Seguro que allá donde esté se ha emocionado con este detalle. A mí, ni te digo lo que me ha emocionado. Un beso para ti y otro para nuestra querida Rosario, poetisas.
 
Sus letras esmeraldas habrían llenado tu poema de mil cariños, de un "aissssssssss te quiero" y reputación. Es una preciosa dedicatoria, llena de amor y excelencia. Y aún así se te quedará corta, pero es que hay cosas que nunca se llegan a expresar completamente, porque pertenecen al mundo del silencio.
Eres una persona muy sensible y una excelente poetisa, me llena de alegría el poder conocerte.
Muchos besos.
 





Un pórtico de lirios abre el paso
al sueño que te abraza eterna el alma,
dos velas parpadean a tu lado
al mío, el llanto mece mis pestañas.

Al fondo, se adivina un verde manto
fruncido con tus versos esmeralda,
mis ojos peregrinan por su trazo
devotos del color con que los atas.

Detrás de los cristales, llueve calmo,
aquietan ya los cielos su tronada,
asoma el sol lindando el Monte Abantos
que pinta primaveras en su cara.

Mas siendo glauca estrofa la que hilvano,
sin ti cetrinas tañen las palabras
que en son de soledades van buscando
ganarse, amiga mía, al fin sus alas.



Un pórtico de lirios abre el paso
fruncido con tus versos esmeralda,
asoma el sol lindando el Monte Abantos...
¡Ganaste, amiga mía, al fin tus alas!




Y dejas en mi dársena el recuerdo
tan álgido, tan vivo, tan presente,
que cada letra amarro a su corriente
creyendo que al nombrarte no te pierdo.
Si el cálamo deshoja el pulso lerdo
de aqueste amanecer que fue tu ocaso
y alea las cenizas de Parnaso
con mi sollozo, acaso así se talle
un nuevo día mientras en el valle,
un pórtico de lirios abre el paso.

Y yo, que siempre incrédula percibo
del más allá el destello, hoy le arrumo
e intento imaginar que tras el humo,
tu duende libremente está cautivo.
Desisto de razón o de motivo...
si a todas las plegarias da la espalda,
si al tiempo con tu haber la cuenta salda
debiendo como debe pleitesía
a tu alma que a su dalle dio valía
fruncido con tus versos esmeralda.

Jamás tuviste miedo, ni una duda
que el tránsito es la vida y que la muerte
iguala al vil y al ángel a su suerte
dejando atrás vencer la piel desnuda.
Tu aura entonces célere saluda
el haz de las estrellas y sin llantos
desanda los proscritos camposantos
del inmortal aliento de tu tierra,
de aquel Madrid, mi niña, en cuya sierra
asoma el sol lindando el Monte Abantos.

Y en su ladera meces tu sonrisa
y olvidas cuánto pesa la tristeza
que en lágrimas vistió su gris corteza
quebrando así, tu vástago en la brisa.
Recojo las astillas, poetisa,
y con sus mil pedazos vuelvo escalas
los ecos de la gloria que regalas
sabiendo que después de este calvario
y bajo cada pliegue del sudario,

¡ganaste, amiga mía, al fin tus alas!




Siempre en mi corazón,
siempre en mi pensamiento...

Hermoso Eva, sin dudas que el corazon es el que escribe y Rosario vivirá SIEMPRE EN UNA PARTE DE TUS POEMAS, BESOS QUERIDA AMIGA!!!
 
Amiga Eva, yo no sé cuántas veces te dije que eres una poetisa excepcional. Este homenaje a nuestra querida e inolvidable amiga Rosario de Cuenca Esteban, no solo es para enmarcar y guardar de por vida, sino que demuestra una vez más ese don que tienes para escribir poesía, nada se pone delante de ti, nada te para, nunca te abandona la inspiración, antes bien, parece que la cultivas con tanto cariño que crece y crece y se sale con gran belleza por tu pluma. Es un homenaje muy tierno, amoroso y sentido, es dulce y triste, es fiel y eterno. Acompaño con mis palabras las tuyas y me uno fielmente a tus sentires (que son los míos aunque yo no sepa expresarlos con la belleza con la que tú lo haces). Gracias por tan bello homenaje y por compartirlo con todos aquellos que recordamos tanto a Rosario. Besos con cariño y todas mis estrellas.
 
Última edición:
Querida Eva, afortunada esa amiga que ha dejado ese rastro de afectos, de inspiración, de amor en definitiva y que te ha devuelto tu buen hacer en poesía. Que sus alas la eleven al lugar que se merece.

Para tí todas mis estrellas y un fuerte abrazo.

Isabel

Muchas gracias por tu paso por mis letras querida amiga
un fuerte abrazo
 
POEMA DESTACADO
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Seleccionado por el Jurado

Con todo el cariño
MUNDOPOESIA.COM
 
Bellísimo y conmovedor, Eva. Se palpa el dolor, se palpa la entrega de una amistad que traspasa las fronteras de la muerte, que no es tal porque sigue viva en nosotros. Mis aplausos, amiga. Gracias por compartir este magnífico homenaje. Un fuerte abrazo y mi reputación para tus versos.

Gracias a ti...
Siempre está conmigo, ese dolor y esa presencia...
 

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