Pablo Martínez Alonso
Poeta asiduo al portal
Miro desde lejos el meneo de tus caderas mientras caminas, me llevas a un trance que ni sospechas que puedes provocar, de igual forma que no sospechas de los ojos culpables que se deleitan con tu andar, tus caderas son una fiesta y yo soy tu invitado principal. Ni siquiera nos conocemos, pero aún así disfrutaré de tu sensualidad, desconocida mia, que fuiste mia en este instante aunque sólo Dios sabe si nos volveremos a ver. Tus caderas me transportaron al paraíso, tus curvas me hicieron estremecer. El ritmo de tu andar fue como el viento que mese a los árboles en una armonía cómplice y mi mirada fue como el rocío de la mañana que baña a la bella flor que necesita de admiración para conservar su belleza; tu hipnótico andar me produjo un éxtasis que a ti dedico.