Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
El cuarto oscuro
supo que tenía miedo.
No había luz,
todo era encierro.
Era el cuarto del santo
pero demonio negro
era su hielo.
Tu correa,
mi piel de las piernas y mis brazos
eran su delicia,
y cuantas veces llorara,
más fuerte
tu mano castigaba.
Luego el cuarto oscuro
serían mis días de castigo.
Más, miserable manera
de corregir a tu hija.
Del cuarto oscuro,
te valías de mis miedos,
y la niña de los defectos
moría aterrorizada en ese cuarto
para mí,
el infierno.
¡Gracias papá por ello!
supo que tenía miedo.
No había luz,
todo era encierro.
Era el cuarto del santo
pero demonio negro
era su hielo.
Tu correa,
mi piel de las piernas y mis brazos
eran su delicia,
y cuantas veces llorara,
más fuerte
tu mano castigaba.
Luego el cuarto oscuro
serían mis días de castigo.
Más, miserable manera
de corregir a tu hija.
Del cuarto oscuro,
te valías de mis miedos,
y la niña de los defectos
moría aterrorizada en ese cuarto
para mí,
el infierno.
¡Gracias papá por ello!
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