prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay un delfín dentro de mi
que atraviesa tus mares
y un tiburón que lo persigue.
Hay un sol de sangre que te circula.
Hay cuerpos como barcos abandonados
de todos los que ancoraron en tu cama
como en un puerto en la isla del olvido.
Hay un niño, ni mio ni tuyo,
que nos habita la razón de amar
arrancando mariposas de arena del reloj del tiempo.
Un olor a muerte que nos perfuma con sinceridad.
Dime que no me quieres, dímelo,
que no somos refugios de carne para los huesos,
dime que no tienes orilla, que nunca llegaré a morir
al final de amarte.
que atraviesa tus mares
y un tiburón que lo persigue.
Hay un sol de sangre que te circula.
Hay cuerpos como barcos abandonados
de todos los que ancoraron en tu cama
como en un puerto en la isla del olvido.
Hay un niño, ni mio ni tuyo,
que nos habita la razón de amar
arrancando mariposas de arena del reloj del tiempo.
Un olor a muerte que nos perfuma con sinceridad.
Dime que no me quieres, dímelo,
que no somos refugios de carne para los huesos,
dime que no tienes orilla, que nunca llegaré a morir
al final de amarte.
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