sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tus ojos son licores que asombran al mundo de los vivos,
en la selva de la madre naturaleza
el ardor de tus encuentros son labios
que prenden fuego a los cielos
se ocultan en un rayo de sol
se disfrazan de la magia de un hechizo
se adivinan en el puente de una luz
se escriben en el fenómeno de una luz de hechiceras
se detienen en el brillo de una flor
es así cuando duermen los dioses en la seda de luz
en el mensaje de la liberación de vivos y muertos
en el guión de una estrella adorada perteneciente a una voz
en el alma de un purgatorio
que detiene su brisa
que la enfoca a su resurrección
que detiene a las rimas de tanto nacer por amor
que se lleva a los besos
en el reflejo de una luz
espaciada en metros
en el aire de un acantilado de llamas
que incendian tu cuerpo para brillar desde el cielo
es así cuando se detienen los besos
los perfumes de costas de silencio
las palabras de las diosas
las imágenes de una voz
el perfume de los besos
el pensamiento de un lucero
el aire de los cometas
la velocidad del corazón
el pensamiento que se detiene
en una roca de acuarela
el imaginario mundo de un sueño
en viva imagen
pedestal de mundos en eternas circunstancias
en el mensaje del ruiseñor
metido en la luz de un soplido
en el icono de la mente
en el aire de un mundo en besos
en el pedestal de rimas
de besos reflejados en amuletos
es así cuando se enciende el circuito eléctrico
de construir a un beso
y ponerle el pincel del sello
marcado en venas ardientes
y poseídas por la voz de un mundo
que habla para el universo
que se detiene en el firmamento
y que abre a la atmosfera
para darle la energía de
ser de categoría
para iluminar a las estrellas
derretidas en los acantilados
de la tierra.