Flor de agosto
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si crees que tus palabras no me llegan,
no me conoces…
Si crees que lo que dices se lo lleva el viento,
fue en vano entonces…
Tus palabras brotan, de esos labios que adoro,
y en vez de acariciar mis tímpanos,
martillan y retumban como si fuesen clavos de oro;
tocan mis nervios y viajan a mi cerebro, destrozandolo todo.
Se deslizan por mi garganta, donde con dolor las trago.
Y en mi corazón las siento, que se hunden y me hieren,
y cuando pegas tu último golpe, vienes y dices que me quieres.
Te he regalado mi amor, sin esperar nada a cambio.
Prefiero que me des nada, a que me sigas matando
con tus palabras de hierro, las que me tienen sangrando.
Tus palabras me sugieren que este amor ha sido en vano,
y que un adiós no está lejano.
no me conoces…
Si crees que lo que dices se lo lleva el viento,
fue en vano entonces…
Tus palabras brotan, de esos labios que adoro,
y en vez de acariciar mis tímpanos,
martillan y retumban como si fuesen clavos de oro;
tocan mis nervios y viajan a mi cerebro, destrozandolo todo.
Se deslizan por mi garganta, donde con dolor las trago.
Y en mi corazón las siento, que se hunden y me hieren,
y cuando pegas tu último golpe, vienes y dices que me quieres.
Te he regalado mi amor, sin esperar nada a cambio.
Prefiero que me des nada, a que me sigas matando
con tus palabras de hierro, las que me tienen sangrando.
Tus palabras me sugieren que este amor ha sido en vano,
y que un adiós no está lejano.
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