Tus palabras

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Despertó la nieve en mi ventana,

su blanco cuerpo

amortigua todas las pisadas,

tiñe con luz blanca las figuras

y me arrima a tu cuerpo.



Me hizo prender el brasero

en las primeras horas de la mañana,

me transporto a los sueños

que nunca son verdad del todo.



Anidó en mi corazón

el mirlo junto al frío

llenando de trinos y calor

todo mi ser.



Se colgó en mi casa

la sonrisa de mi alma;

no importo casi

que el hielo invadiera el día,

ni que las nubes fueran las dueñas

de muchas madrugadas,

porque paré muchas veces

el reloj del tiempo

dejando que la luz se transforme

en todos los matices

de mis pensamientos.



Germino,

en no se que parte de mi cuerpo,

la flor del frío y el silencio,

se regó con mis lagrimas

y se calentó con la risa

que me dieron tus palabras.
 
Despertó la nieve en mi ventana,

su blanco cuerpo

amortigua todas las pisadas,

tiñe con luz blanca las figuras

y me arrima a tu cuerpo.



Me hizo prender el brasero

en las primeras horas de la mañana,

me transporto a los sueños

que nunca son verdad del todo.



Anidó en mi corazón

el mirlo junto al frío

llenando de trinos y calor

todo mi ser.



Se colgó en mi casa

la sonrisa de mi alma;

no importo casi

que el hielo invadiera el día,

ni que las nubes fueran las dueñas

de muchas madrugadas,

porque paré muchas veces

el reloj del tiempo

dejando que la luz se transforme

en todos los matices

de mis pensamientos.



Germino,

en no se que parte de mi cuerpo,

la flor del frío y el silencio,

se regó con mis lagrimas

y se calentó con la risa

que me dieron tus palabras.
Las palabras, las palabras salvadoras. Se ha mecido en mi sentir cada una de las preciosas imágenes que recorren tu poema, desdoblándose en un sutil emoción.
Muchas gracias, querida María, por compartir.
 

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