Despertó la nieve en mi ventana,
su blanco cuerpo
amortigua todas las pisadas,
tiñe con luz blanca las figuras
y me arrima a tu cuerpo.
Me hizo prender el brasero
en las primeras horas de la mañana,
me transporto a los sueños
que nunca son verdad del todo.
Anidó en mi corazón
el mirlo junto al frío
llenando de trinos y calor
todo mi ser.
Se colgó en mi casa
la sonrisa de mi alma;
no importo casi
que el hielo invadiera el día,
ni que las nubes fueran las dueñas
de muchas madrugadas,
porque paré muchas veces
el reloj del tiempo
dejando que la luz se transforme
en todos los matices
de mis pensamientos.
Germino,
en no se que parte de mi cuerpo,
la flor del frío y el silencio,
se regó con mis lagrimas
y se calentó con la risa
que me dieron tus palabras.
su blanco cuerpo
amortigua todas las pisadas,
tiñe con luz blanca las figuras
y me arrima a tu cuerpo.
Me hizo prender el brasero
en las primeras horas de la mañana,
me transporto a los sueños
que nunca son verdad del todo.
Anidó en mi corazón
el mirlo junto al frío
llenando de trinos y calor
todo mi ser.
Se colgó en mi casa
la sonrisa de mi alma;
no importo casi
que el hielo invadiera el día,
ni que las nubes fueran las dueñas
de muchas madrugadas,
porque paré muchas veces
el reloj del tiempo
dejando que la luz se transforme
en todos los matices
de mis pensamientos.
Germino,
en no se que parte de mi cuerpo,
la flor del frío y el silencio,
se regó con mis lagrimas
y se calentó con la risa
que me dieron tus palabras.