Álex Hernández
Poeta recién llegado
Yo dividí en dos esté corazón tormentoso,
y te espere.
Te espere del otro lado de las vías,
suavizando mis mejillas con las lágrimas del recuerdo,
por si decidías no regresar.
Acepte que el error fue mío,
no debí tratar de cambiar lo que un día fuiste
por tan solo un momento.
Poco a poco me fui convirtiendo en un fantasma,
visitando cada película en el sillón,
bebiéndote día a día en aquel rincón.
Perdí la mitad del tiempo buscando explicaciones,
cuando el del error era yo.
Siento que el mundo me consume,
¡Joder! Yo que sentía libertad,
de ir a buscarte
y besarte
todos esos lunares que penden
de un hilo.
Te he gritado con la mirada,
pero otros labios estan descansando.
¡Te pido que me entiendas!
no he sabido regresar a casa,
porque inevitablemente paso de ser lugar,
a ser una persona.
y te espere.
Te espere del otro lado de las vías,
suavizando mis mejillas con las lágrimas del recuerdo,
por si decidías no regresar.
Acepte que el error fue mío,
no debí tratar de cambiar lo que un día fuiste
por tan solo un momento.
Poco a poco me fui convirtiendo en un fantasma,
visitando cada película en el sillón,
bebiéndote día a día en aquel rincón.
Perdí la mitad del tiempo buscando explicaciones,
cuando el del error era yo.
Siento que el mundo me consume,
¡Joder! Yo que sentía libertad,
de ir a buscarte
y besarte
todos esos lunares que penden
de un hilo.
Te he gritado con la mirada,
pero otros labios estan descansando.
¡Te pido que me entiendas!
no he sabido regresar a casa,
porque inevitablemente paso de ser lugar,
a ser una persona.
— Álex Hernández. Sonrisa amanecida. (Poemario libre)