manuel flores pinzon
Poeta fiel al portal
En una roca sólida de miles de años,
en el perfume que ha dejado el viento al pasar,
en mi caminar lento y vicioso por el mundo,
en la crisálida de una niña lepidóptera,
en mis callos,
en mis brazos que se han peleado con el silencio,
en la cara oculta de la luna,
en el libro con el nombre de poesía,
en la claridad con que pienso y estoy solo,
en lo que se alcanza a leer en los ojos de una mujer,
en la tumba del halcón que paseaba por la noche alrededor de mi almohada,
en la sombra que refleja el sol y se va arrastrando hasta llegar a mí,
en el esplendor de toda un mañana,
en ese instante donde fui feliz,
en toda la expansión del reloj,
en cada dedo mío que gotea hambre,
en lo afónico de mi voz,
en el abanico que hace ese atardecer celeste,
en casi todos mis recuerdos,
letra a letra, en todo mi cuerpo,
la geografía piel que con todo rigor he aprendido entre valles y montañas
hasta perderme en un rincón en que me siento solo y desprotegido,
guiándome por el azar en un mundo que no concreto,
dándole valor a la esperanza muerta,
creyendo en la resurrección.
en el perfume que ha dejado el viento al pasar,
en mi caminar lento y vicioso por el mundo,
en la crisálida de una niña lepidóptera,
en mis callos,
en mis brazos que se han peleado con el silencio,
en la cara oculta de la luna,
en el libro con el nombre de poesía,
en la claridad con que pienso y estoy solo,
en lo que se alcanza a leer en los ojos de una mujer,
en la tumba del halcón que paseaba por la noche alrededor de mi almohada,
en la sombra que refleja el sol y se va arrastrando hasta llegar a mí,
en el esplendor de toda un mañana,
en ese instante donde fui feliz,
en toda la expansión del reloj,
en cada dedo mío que gotea hambre,
en lo afónico de mi voz,
en el abanico que hace ese atardecer celeste,
en casi todos mis recuerdos,
letra a letra, en todo mi cuerpo,
la geografía piel que con todo rigor he aprendido entre valles y montañas
hasta perderme en un rincón en que me siento solo y desprotegido,
guiándome por el azar en un mundo que no concreto,
dándole valor a la esperanza muerta,
creyendo en la resurrección.
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