IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Una vez más,
las aguas calmas,
su silencio nos habla,
demuestran que aun dormitamos,
que su horizonte es inalcanzable,
que su inocencia no es un mito,
un grito a la adversidad,
siempre en permanencia,
nunca reina olvidado,
mareas de cenizas que renacen,
pero nuestro silencio,
es un silencio incomodo,
un aparente vacío,
desconsuelo sin igual,
creemos mas temprano que tarde,
que su lluvia limpia,
y no hay pulcritud,
solo caos,
escombros, senectud,
sangre e injusticia,
revolotean las motas
como aves sin destino,
uniéndose cual pergamino,
para un sendero que no se recorre,
que se aprecia divino,
insondable conocimiento,
así como poco probable,
el cobarde percibe la verdad,
degustando un elixir prohibido,
lentamente el tiempo se desparrama,
por la guadaña, sedienta,
por la osamenta de la dama,
cubriendo su negrura de sinceridad,
y el silencio se escapa,
siempre por última vez.
las aguas calmas,
su silencio nos habla,
demuestran que aun dormitamos,
que su horizonte es inalcanzable,
que su inocencia no es un mito,
un grito a la adversidad,
siempre en permanencia,
nunca reina olvidado,
mareas de cenizas que renacen,
pero nuestro silencio,
es un silencio incomodo,
un aparente vacío,
desconsuelo sin igual,
creemos mas temprano que tarde,
que su lluvia limpia,
y no hay pulcritud,
solo caos,
escombros, senectud,
sangre e injusticia,
revolotean las motas
como aves sin destino,
uniéndose cual pergamino,
para un sendero que no se recorre,
que se aprecia divino,
insondable conocimiento,
así como poco probable,
el cobarde percibe la verdad,
degustando un elixir prohibido,
lentamente el tiempo se desparrama,
por la guadaña, sedienta,
por la osamenta de la dama,
cubriendo su negrura de sinceridad,
y el silencio se escapa,
siempre por última vez.