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Último Hálito

tyngui

Poeta que considera el portal su segunda casa
Consternado corro entre mis sombras más insomnes, lacónicas fuerzas, estremecen una escasa visión.
Solo se oyen ansiosos rugidos, de las bestias que pretenden mi humanidad como presa.
Pero esta noche, no será esa noche.
Han caído y han sido esclavizados varios de mis compañeros.
Estas criaturas demoníacas, estremecen con pavor mi perspectiva de vida, aun me queda el sable corvo, que supo obsequiarme, aquel extraño forastero.
Aunque me arme de coraje siento un miedo, que estremece las vísceras, y hace que impacten en mis huesos.
Falta poco, pasando el viaducto arcano, estaré resguardado.
Tengo que llegar.
Allí estaré bien.
Estoy a escasos cien metros.
No puedo pensar.
El pavor me invade, debo controlarme, se cierran las frecuencias de mi mente.
No me dan las piernas, quisiera ver a mis hijos, aunque sea una vez más.
No me dan las piernas,
Ya no tengo fuerzas.
Mi respiración se enmaraña, e intenta hiperventilarse.
Deshoja el poco tiempo impune, se abren los pórticos, tan reveladores, puedo sentir la muerte, el sudor obnubila la visión.
Introspección inexplorada, se anuda a mi garganta.
Percibo a mis cazadores, a escasos metros de mi espalda.
No se atreverían a cruzar el puente.
Respiro con dificultad.
Me aparto de mi mismo, aíslo mi impersonalidad.
Me alcanzó una garra, advierto, un hilo de sangre viajar sobre mis hombros.
No siento las piernas.
No puedo inspirar.
Agonizo en la intemperie.
Ya no queda nada, no siento el cuerpo.
No voy a lograrlo, no me quedan fuerzas para seguir.
Cae mi sable corvo, y con él, se va mi vida.
Veo rebotar mi brazo izquierdo, contra la tierra dura y rojiza.
Puedo sentirlos, salvajes y hambrientos.
Como hunden sus dientes en mi cuerpo.
Enajenados en la carroña, convulsionados por un bocado.
Con un último hálito, contemplo el dolor sin concebirlo.
Desmejorado, veo alejarse a mis pares.
Pudieron lograrlo.
Mirando sus malvados ojos, clamo en la sordina.
Una vez más, mi escape es la agonía.
 
un placer que te hayas dado vuelta por aquí y ser capaz de sentir esta persecución salvaje.
saludos
 

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