ojicafes
Poeta que considera el portal su segunda casa
Recordaremos, juntos,
el último lugar de los encuentros sin encuentros
aquella tarde de solturas y dejar ser,
de nubes de silencios
de burbujas en la boca de alevines
de espumas repentinas
de dinteles empinados
de la luz y manzanares.
Del despabilo de linternas.
De la explosiva oscuridad de las luciérnagas.
De Hércules y feromonas en su obstinada subsistencia
en la inmortalidad de la colonia.
En esa espesa niebla de cortina.
De transmigraciones a un lugar de anidamiento.
De estrechez de manos y avistamiento de gaviotas.
Entrecruces rapaces claroscuros en esencias de colmena.
De augurios en horóscopos y la realidad de un marinero.
De pertenencias sin dueños.
De la alforja despoblada en la tierra del mendigo.
Del aciertos de ballesta.
De la huella amaestrada del felino.
Del trago amargo, del pan…del vino.
El lugar donde no se espera nada
y hayamos... lo que andamos buscando.
Geber Humberto Pérez Ulín.
el último lugar de los encuentros sin encuentros
aquella tarde de solturas y dejar ser,
de nubes de silencios
de burbujas en la boca de alevines
de espumas repentinas
de dinteles empinados
de la luz y manzanares.
Del despabilo de linternas.
De la explosiva oscuridad de las luciérnagas.
De Hércules y feromonas en su obstinada subsistencia
en la inmortalidad de la colonia.
En esa espesa niebla de cortina.
De transmigraciones a un lugar de anidamiento.
De estrechez de manos y avistamiento de gaviotas.
Entrecruces rapaces claroscuros en esencias de colmena.
De augurios en horóscopos y la realidad de un marinero.
De pertenencias sin dueños.
De la alforja despoblada en la tierra del mendigo.
Del aciertos de ballesta.
De la huella amaestrada del felino.
Del trago amargo, del pan…del vino.
El lugar donde no se espera nada
y hayamos... lo que andamos buscando.
Geber Humberto Pérez Ulín.