Dark_Fairy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y no quisiera que se dieran
las cuatro de la tarde, así
envueltas en cielos azules
de apariencia y con el azufre
de fondo y explosivo de primaveras
congeladas.
Yo no quisiera haberte
dejado cerca del basurero
con cruces de bolsas enredadas
en los troncos secos. Pero
dime tú ¿Podía haber hecho más?.
Sangrabas por los ojos, mirabas
a la nada, y el pelaje negro se
hizo brilloso y fuiste entonces
efímera, como las luciérnagas
pero tú eras oscura, pequeña
sombra ahora faltante.
No estarás más al borde
de la cama, ni de la puerta
pero tampoco tendrás la llaga
que no fue cicatrizante.
Y tenía la leve esperanza
cuando te llevaba, pero la boca
me sabía a helio y a lava, el
martirio me jaló el cabello
y me grito consagrando
que nunca más volverías
a estar en los brazos del
hombre de ojos de cuervo
que en ese momento te cargaba.
Ahora te sigo buscando entre
las sombras, pero no estamos ahí
ahora, no sé como ponerle nombre
a la ausencia dolorosa de la
mañana...Ni de la noche, ni
de la hora masacrada.
Y ya se dieron las cuatro
de una tarde gris y desahuciada.
(umbra, diciembre 2009, marzo 2010).
las cuatro de la tarde, así
envueltas en cielos azules
de apariencia y con el azufre
de fondo y explosivo de primaveras
congeladas.
Yo no quisiera haberte
dejado cerca del basurero
con cruces de bolsas enredadas
en los troncos secos. Pero
dime tú ¿Podía haber hecho más?.
Sangrabas por los ojos, mirabas
a la nada, y el pelaje negro se
hizo brilloso y fuiste entonces
efímera, como las luciérnagas
pero tú eras oscura, pequeña
sombra ahora faltante.
No estarás más al borde
de la cama, ni de la puerta
pero tampoco tendrás la llaga
que no fue cicatrizante.
Y tenía la leve esperanza
cuando te llevaba, pero la boca
me sabía a helio y a lava, el
martirio me jaló el cabello
y me grito consagrando
que nunca más volverías
a estar en los brazos del
hombre de ojos de cuervo
que en ese momento te cargaba.
Ahora te sigo buscando entre
las sombras, pero no estamos ahí
ahora, no sé como ponerle nombre
a la ausencia dolorosa de la
mañana...Ni de la noche, ni
de la hora masacrada.
Y ya se dieron las cuatro
de una tarde gris y desahuciada.
(umbra, diciembre 2009, marzo 2010).