Un abrazo
quizás nos salve
de estas ciudades sin alma,
aquí no hay chimeneas que calienten
las manos cada vez mas frías,
el sol se esconde a veces
y la lluvia sin pedir permiso
se pasea...
Un abrazo
tal vez nos resucite
de la nostalgia que se cuela
entre las rendijas de los corazones
formando cicatrices indelebles,
tatuajes de una vida
y su misterio.
Un abrazo
que desmorone la tristeza,
que haga añicos su envolvente influjo,
que ponga a latir las esperanzas escondidas
en tan solo ese contacto de suave cercanía.
Y al instante dentro del universo
Una energía sublime
Nos transforme.
Última edición: