Poema 5
Con la última palabra
aun en la garganta,
enmudeció de pronto
sin un sonido amigo,
atragantó las letras
y por señas lo dijo:
Adiós.
El adiós seguía presente
con cada movimiento,
estaba en el silencio,
abrazándole el cuerpo.
se dibujó en la mente,
como una línea recta,
infinita, sin desvíos,
deslizando vestigios
de viaje sin retorno
se tornó gris arcilla.
En esa polvareda sin eco,
partió la tarde en dos.
Con la última palabra
aun en la garganta,
enmudeció de pronto
sin un sonido amigo,
atragantó las letras
y por señas lo dijo:
Adiós.
El adiós seguía presente
con cada movimiento,
estaba en el silencio,
abrazándole el cuerpo.
se dibujó en la mente,
como una línea recta,
infinita, sin desvíos,
deslizando vestigios
de viaje sin retorno
se tornó gris arcilla.
En esa polvareda sin eco,
partió la tarde en dos.