Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Puede parecerte una locura esto que te digo desde la esquina del edificio: "mi llanto se hace pleno por cuanto deje de mirar lo que había perdido en la calle". Se había marchado por quién sabe qué callejones y le había dado como permiso, mis olvidos y mis nostalgias vivas. De seguro que te parecerá, la situación más torpe de mis todas mis situaciones. Él estaba allí, de píe junto a la acera, esperando que apareciera un milagro en sus ojos, cuando en realidad, el milagro era mío al saberlo existente e ignorante a mi cuerpo, a sus ojos que no me vieron y sus palabras que no me hablaron.
La peor de todas mis idioteces, fue cuando intente acercarme, y decirle que estaba a su lado. Pero, ¿qué puede decir la que jamás hablará?, ¿qué futuro hay para los dos, si no existe un presente, solo palabras llenas de perfume? No había razón para estorbarle en su considerable poema de mi ausencia a sus pensamientos, lo mejor era esto para que en su vida no existiese el plan desaforado de un amor que no debió ser un amor y otra oportunidad de decir adiós, sin que lo sepa.
La peor de todas mis idioteces, fue cuando intente acercarme, y decirle que estaba a su lado. Pero, ¿qué puede decir la que jamás hablará?, ¿qué futuro hay para los dos, si no existe un presente, solo palabras llenas de perfume? No había razón para estorbarle en su considerable poema de mi ausencia a sus pensamientos, lo mejor era esto para que en su vida no existiese el plan desaforado de un amor que no debió ser un amor y otra oportunidad de decir adiós, sin que lo sepa.