Un adios.

ADSAKA

Poeta recién llegado
Convertiste tus palabras
en blasón de tajo amargo,
que sin piedad me destaza,
tus mentiras, mi letargo.

La brisa huele a oquedad,
de náufragos sentimientos,
que se hunden tras la tormenta
a la orilla de tu cuerpo.

Si mis manos te tocaron
tus caricias ahora escupen
pues al paladar son dulces
pero veneno albergaron.

De mis ojos tus miradas
sus efectos mitigaron,
protegidos tras veladas
en silencios exaltados.

Me falta voz para gritarte
y paz para perdonarte
me iré en silencio lacerante
hasta que consiga olvidarte.

Sin regreso parto ahora,
entre bruma de promesas.
Las nubes llueven mi tristeza
y los recuerdos ya no añoran.

Me voy sin voltear atrás
sin rencores en mi equipaje,
borro mis pasos y me pierdo
buscando un rumbo en este viaje.
 
Muchas gracias nemesis(un nombre incoerente con tu tan amigable imagen) y espero que nos podamos leer y cada dia nos bendiga de inspiracion para seguir escribiendo un abrazo desde México :)
 
Convertiste tus palabras
en blasón de tajo amargo,
que sin piedad me destaza,
tus mentiras, mi letargo.

La brisa huele a oquedad,
de náufragos sentimientos,
que se hunden tras la tormenta
a la orilla de tu cuerpo.

Si mis manos te tocaron
tus caricias ahora escupen
pues al paladar son dulces
pero veneno albergaron.

De mis ojos tus miradas
sus efectos mitigaron,
protegidos tras veladas
en silencios exaltados.

Me falta voz para gritarte
y paz para perdonarte
me iré en silencio lacerante
hasta que consiga olvidarte.

Sin regreso parto ahora,
entre bruma de promesas.
Las nubes llueven mi tristeza
y los recuerdos ya no añoran.

Me voy sin voltear atrás
sin rencores en mi equipaje,
borro mis pasos y me pierdo
buscando un rumbo en este viaje.
Buena composición has hecho poeta, con buen ritmo y amena de leer, ha sido un placer pasar por tu espacio, saludos, Ricardo.
 
Muchas gracias Ricardo por tu comentario y espero podamos seguir leyendonos un abrazo desde México...
 
Convertiste tus palabras
en blasón de tajo amargo,
que sin piedad me destaza,
tus mentiras, mi letargo.

La brisa huele a oquedad,
de náufragos sentimientos,
que se hunden tras la tormenta
a la orilla de tu cuerpo.

Si mis manos te tocaron
tus caricias ahora escupen
pues al paladar son dulces
pero veneno albergaron.

De mis ojos tus miradas
sus efectos mitigaron,
protegidos tras veladas
en silencios exaltados.

Me falta voz para gritarte
y paz para perdonarte
me iré en silencio lacerante
hasta que consiga olvidarte.

Sin regreso parto ahora,
entre bruma de promesas.
Las nubes llueven mi tristeza
y los recuerdos ya no añoran.

Me voy sin voltear atrás
sin rencores en mi equipaje,
borro mis pasos y me pierdo
buscando un rumbo en este viaje.

Dolor que clamado se eleva en el alma
como una limitacion de melancolias
que buscan cambio para olvidar los
temores. felicidades.
 

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