Ámame de manera irresponsable
cuando te invada mi clamor de noche
con un ardor apenas tolerable
al suspirar el último reproche.
Que sea tu secreto inconfesable,
la voluntad tenaz, tu gran derroche,
que ya una vez perdida es insaciable
y aguarda a que su sombra nos abroche.
No espero que al final del rito estalles.
El odio en este amor es lo que tiene.
Se apaga luego el fuego en sordas calles.
El argumento nunca se sostiene
con un rencor que vive de detalles.
Vete, si sabes lo que te conviene.
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