Jesus Reina
Poeta asiduo al portal
La seda cuenta el tiempo en vacío
memorando porque ya no hay colores,
porque ensordecen las vocales
y porque suicidan los autores.
Memora en una fábula:
como la academia es mi norte,
el abecedario somnífero,
el romance mi crápula.
Olvida, la seda no olvida:
las galaxias perdidas en el amor,
dejando ápices de eternidades
desteñidas por el sabor del ardor.
El alma ama por los eones de su cruz
el ángel que con vida
llenó de cielo el camino
y ahora me hunde en el mar azul.