Francisco Ruzafa .
Poeta asiduo al portal
Corriendo,
llegaron a la plaza
de su pueblo saltando
como liebres.
Como ángeles volando.
con guitarra de músicos
Detuvieron su vuelo
de aires mímicos,
olvidando
lo que venían cantando.
Un anciano sentado
en una fría losa.
Con su sombrero raído
pidiendo al cielo.
Los cuatro amigos se miraron.
Le pidieron con delicadeza
Actuar
juntos, pues ese era su lugar.
Pronto la gente al ver tocar
al grupo fue llenando aquel lugar
aquellos ojos del anciano
de lágrimas de felicidad.
Sonrió a sus compañeros
Y de ésta forma
vestido con aquellos aperos
agradeció aquella humanidad
que no se paga con dinero
llegaron a la plaza
de su pueblo saltando
como liebres.
Como ángeles volando.
con guitarra de músicos
Detuvieron su vuelo
de aires mímicos,
olvidando
lo que venían cantando.
Un anciano sentado
en una fría losa.
Con su sombrero raído
pidiendo al cielo.
Los cuatro amigos se miraron.
Le pidieron con delicadeza
Actuar
juntos, pues ese era su lugar.
Pronto la gente al ver tocar
al grupo fue llenando aquel lugar
aquellos ojos del anciano
de lágrimas de felicidad.
Sonrió a sus compañeros
Y de ésta forma
vestido con aquellos aperos
agradeció aquella humanidad
que no se paga con dinero