Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sensibilizado por efecto del licor, un “Don Juan”,
previno a su conquista: Mujer, te advierto:
soy un arma carnal que disparo hijos
y si tú no quieres salir perjudicada,
no me ofrezcas centro.
Pues a menos que germinen en tu cuerpo
hasta que florezcan y se salgan solas;
luego es duro sacarse mis balas
y más, el hacerlas desaparecer
para que no crezcan y hablen
y pidan lo que tienes y lo que no;
sobre todo el amor que quizá
no atine tu instinto confuso.
Además, dejan marcas de falta
que la hipocresía no perdona
y quitadas, serán secuelas agudas
para ti, cuando madure tu conciencia.
Desengáñate, contado entre millones
será el hombre que niegue ser un arma
blandida por su imperioso instinto cazador.
Y eso si no es una pistola con el cargador fallido.
Más que advertidas te quedan, candidez y vehemencia.
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