Caballero el caminante
Poeta recién llegado
Es un atardecer muy especial y está lloviendo, el cielo parece estar llorando de alegría, los árboles se mueven de un lado a otro por las caricias del viento, algunos pájaros fueron sorprendidos en sus furtivos vuelos y buscan refugio, parecen preferir el calor de sus nidos y proteger a sus polluelos de las inclemencias del tiempo.
Estoy sentado frente a la ventana y puedo admirar todo ese maravilloso paisaje, a lo lejos la montaña parece estar escondida, la lluvia sigue siendo intensa, significa la vida del campo, la esperanza del campesino, que con sus manos callosas y con mucho sudor a logrado su milpa, espera una cosecha buena y a la vez teme que sus excesos la aniquilen y con ello se esfumen sus esfuerzos.
El nivel del río está creciendo y en sus corrientes arrastra lo que encuentra a su paso, todo parece tan frágil y pequeño ante los embates de la naturaleza, alzo la mirada al cielo y no alcanzo a distinguir, la luna está durmiendo y el sol parece estarla imitando, las nubes se despejan y poco a poco la calma es casi silencio.
Ahora comprendo que no hay nada absoluto, ni bueno ni malo, depende de las circunstancias en que nos encontremos y en la forma de mirar la vida, hay tantas cosas bellas que no había visto y siempre han estado ahí, otras por descubrir y sólo requiere de un espíritu positivo y aventurero, que salga de la monotonía y aprenda a ser feliz.
Estoy sentado frente a la ventana y puedo admirar todo ese maravilloso paisaje, a lo lejos la montaña parece estar escondida, la lluvia sigue siendo intensa, significa la vida del campo, la esperanza del campesino, que con sus manos callosas y con mucho sudor a logrado su milpa, espera una cosecha buena y a la vez teme que sus excesos la aniquilen y con ello se esfumen sus esfuerzos.
El nivel del río está creciendo y en sus corrientes arrastra lo que encuentra a su paso, todo parece tan frágil y pequeño ante los embates de la naturaleza, alzo la mirada al cielo y no alcanzo a distinguir, la luna está durmiendo y el sol parece estarla imitando, las nubes se despejan y poco a poco la calma es casi silencio.
Ahora comprendo que no hay nada absoluto, ni bueno ni malo, depende de las circunstancias en que nos encontremos y en la forma de mirar la vida, hay tantas cosas bellas que no había visto y siempre han estado ahí, otras por descubrir y sólo requiere de un espíritu positivo y aventurero, que salga de la monotonía y aprenda a ser feliz.