Karla Incauta
Reiniciándome
Ya en tiempos arcaicos, el beso,
era la simplificación material
de la carne y el hueso,
del amor en toda vida humana…
La infiltración de grietas,
vaporosas y rosadas
sobre la primera presencia,
viva y digerible, que es la boca...
El primer encuentro simultáneo,
piel con piel,
comisuras y humedad,
el Big Bang de dos en escena,
puestos allí para su desarrollo
y desenlace…
La sobriedad y disimulo,
la batalla continua de quedarse
o recorrerse bajo la emancipación soberbia
de almas atropellándose con sus lenguas…
El ritual perpetuo de adoración
de uno con otro,
el vals recurrente de una carta de presentación
en tiempos impresentables…
Un estallido de dedos
recorriendo la noche y un trago
tan dulce como embriagador,
deja suspiros inhalados y exhalados…
La extensión persistente,
donde no existen caminos subterráneos suficientes,
más que los labios gimientes
por quedar prisioneros…
Un beso es un paseo lúdico por la mañana,
o un espasmo mortuorio en el crepúsculo
…curiosa fragilidad de entregarse
sin suposiciones, ni cascos de guerra…
La paradoja de la vida con la muerte
se entremezclan en tierra silente llena de gloria,
esa, en la que tu boca y la mía
tejen estrellas para esta noche plateada
y colmada de Luna...
era la simplificación material
de la carne y el hueso,
del amor en toda vida humana…
La infiltración de grietas,
vaporosas y rosadas
sobre la primera presencia,
viva y digerible, que es la boca...
El primer encuentro simultáneo,
piel con piel,
comisuras y humedad,
el Big Bang de dos en escena,
puestos allí para su desarrollo
y desenlace…
La sobriedad y disimulo,
la batalla continua de quedarse
o recorrerse bajo la emancipación soberbia
de almas atropellándose con sus lenguas…
El ritual perpetuo de adoración
de uno con otro,
el vals recurrente de una carta de presentación
en tiempos impresentables…
Un estallido de dedos
recorriendo la noche y un trago
tan dulce como embriagador,
deja suspiros inhalados y exhalados…
La extensión persistente,
donde no existen caminos subterráneos suficientes,
más que los labios gimientes
por quedar prisioneros…
Un beso es un paseo lúdico por la mañana,
o un espasmo mortuorio en el crepúsculo
…curiosa fragilidad de entregarse
sin suposiciones, ni cascos de guerra…
La paradoja de la vida con la muerte
se entremezclan en tierra silente llena de gloria,
esa, en la que tu boca y la mía
tejen estrellas para esta noche plateada
y colmada de Luna...
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