Nýcolas
Poeta asiduo al portal
Un preso en el mundo y en el cuerpo
De los negruzcos bosques ha escapado,
Feroz, rabioso, ágil cual cuervo
Cuerpo a cuerpo con el Sol ha luchado.
Se le incendió el alma, y prosiguió.
Desterrado de su espíritu en noche,
Profunda noche, vil caminó.
Ay maldijo a la Luna a troche y moche:
Le costó el corazón; solitario.
Sin nada se fue a vivir a Babel.
Consiguió una casa sin armario
Y échose a dormir cual hecho en papel.
En lengua de oro el muy hijo de puta
Cual caníbal se comía una furcia
Cada tanto en un burdel de yuta,
Adoraba a la concha de la fucsia.
Luego el muy cretino se marchó,
Tras un siglo de haber estado preso
En una sucia cafúa, marchó.
Le dió muerte a un proxeneta grueso.
El asesino se fue a la mierda
Y en el viaje supo adorar lo bello.
En el tren, desde el balcón, recuerda:
Habíase encontrado un poemario mello;
Roido por el tiempo, a sus feos pies,
Ocre y tímido, añejo, afligido;
Lo tomó, sin esperar a diez
Ni a cinco, sin siquiera haber fingido.
Una década después, vacío,
El desgraciado se quitó la vida...
Era lile noche de rocío,
Ella, cuando partió sin compañía.
De luto liliquean las estrellas,
Se ruboriza el cielo y llueve, llueve,
Carentes de lilao ellas tan bellas,
Melancólica está la Luna muelle,
Oh, como si tan sólo existiera,
¡Cómo si algo existiera en esta tierra!
¡Si una ilusión al menos viviera!
¡Oh vida!, oh, ¡oh vida!, ¿por qué tan perra?
Si supiera algo de un pantalán
Que aguárdenos tras la mísera muerte
Gustoso hubiese estado el galán
Aunque se supiese después inerte.
Mas lo cierto es que con su partida
Lo ha asesinado todo; no amó,
Porque era el mundo, ay hasta su huida,
El unvierso, el cosmos era, ya no.
De los negruzcos bosques ha escapado,
Feroz, rabioso, ágil cual cuervo
Cuerpo a cuerpo con el Sol ha luchado.
Se le incendió el alma, y prosiguió.
Desterrado de su espíritu en noche,
Profunda noche, vil caminó.
Ay maldijo a la Luna a troche y moche:
Le costó el corazón; solitario.
Sin nada se fue a vivir a Babel.
Consiguió una casa sin armario
Y échose a dormir cual hecho en papel.
En lengua de oro el muy hijo de puta
Cual caníbal se comía una furcia
Cada tanto en un burdel de yuta,
Adoraba a la concha de la fucsia.
Luego el muy cretino se marchó,
Tras un siglo de haber estado preso
En una sucia cafúa, marchó.
Le dió muerte a un proxeneta grueso.
El asesino se fue a la mierda
Y en el viaje supo adorar lo bello.
En el tren, desde el balcón, recuerda:
Habíase encontrado un poemario mello;
Roido por el tiempo, a sus feos pies,
Ocre y tímido, añejo, afligido;
Lo tomó, sin esperar a diez
Ni a cinco, sin siquiera haber fingido.
Una década después, vacío,
El desgraciado se quitó la vida...
Era lile noche de rocío,
Ella, cuando partió sin compañía.
De luto liliquean las estrellas,
Se ruboriza el cielo y llueve, llueve,
Carentes de lilao ellas tan bellas,
Melancólica está la Luna muelle,
Oh, como si tan sólo existiera,
¡Cómo si algo existiera en esta tierra!
¡Si una ilusión al menos viviera!
¡Oh vida!, oh, ¡oh vida!, ¿por qué tan perra?
Si supiera algo de un pantalán
Que aguárdenos tras la mísera muerte
Gustoso hubiese estado el galán
Aunque se supiese después inerte.
Mas lo cierto es que con su partida
Lo ha asesinado todo; no amó,
Porque era el mundo, ay hasta su huida,
El unvierso, el cosmos era, ya no.