Un chocolate entre los dedos

Alas de marioneta

Poeta asiduo al portal
Te levantaste sin zapatillas

y tus zapatos, por ahí de paseo.

Tus vaqueros ajustados al techo, el perchero con tu camisa,

los cajones vacíos y tú, mirándote al espejo.


Los ojos medio abiertos, el sol entre cortinas,

las estrellas riéndose por el suelo

y al mirarte, tu infinita sonrisa

gritando "hoy es el día en que se cumplen los sueños".


Una lagrimilla, asomando entre pupilas

se te ponía a bailar por todo el cuerpo,

con un vestido de lunares y como una gitanilla,

le robaba a tu corazón la pena y de tí, lo que no es bueno.


Saltábais de la cama, a la comba, como dos niñas

y de tanto saltar y saltar, se os rompió todo el techo,

se os cayeron las palomas negras que vivían por encima

y desde lo alto, os alumbraron un montón de soles desde el cielo.


"Si crees en los sueños cumplidos, hoy es el día",

te dijo una mariposa que andaba de revuelo.

Hoy se cumple la magia, te mira a la cara y te guiña

ese ojillo encendido de la farola junto a dos abuelos,


en la plaza, cuando el amanecer se sienta a escondidas

y sin que nadie lo vea, te ve cruzar el pueblo,

con las manos en los bolsillos, la bufanda ceñida

y esa autopista entrelazada de tus largos cabellos.


El día, ahí en lo alto, sin querer hacerse de día

y tú, llegando a casa, con un chocolate entre los dedos.

El sol, desperezándose de la luna entre caricias

y tú, cerrando la puerta al pasado, para que cuando quiera entrar, ya no esté abierto.​
 
Te levantaste sin zapatillas

y tus zapatos, por ahí de paseo.

Tus vaqueros ajustados al techo, el perchero con tu camisa,

los cajones vacíos y tú, mirándote al espejo.


Los ojos medio abiertos, el sol entre cortinas,

las estrellas riéndose por el suelo

y al mirarte, tu infinita sonrisa

gritando "hoy es el día en que se cumplen los sueños".


Una lagrimilla, asomando entre pupilas

se te ponía a bailar por todo el cuerpo,

con un vestido de lunares y como una gitanilla,

le robaba a tu corazón la pena y de tí, lo que no es bueno.


Saltábais de la cama, a la comba, como dos niñas

y de tanto saltar y saltar, se os rompió todo el techo,

se os cayeron las palomas negras que vivían por encima

y desde lo alto, os alumbraron un montón de soles desde el cielo.


"Si crees en los sueños cumplidos, hoy es el día",

te dijo una mariposa que andaba de revuelo.

Hoy se cumple la magia, te mira a la cara y te guiña

ese ojillo encendido de la farola junto a dos abuelos,


en la plaza, cuando el amanecer se sienta a escondidas

y sin que nadie lo vea, te ve cruzar el pueblo,

con las manos en los bolsillos, la bufanda ceñida

y esa autopista entrelazada de tus largos cabellos.


El día, ahí en lo alto, sin querer hacerse de día

y tú, llegando a casa, con un chocolate entre los dedos.

El sol, desperezándose de la luna entre caricias

y tú, cerrando la puerta al pasado, para que cuando quiera entrar, ya no esté abierto.​
Me gustan las poesías que albergan elocuentes descripciones.
Feliz Año Nuevo 2025 Alas de marioneta.

Saludos
 
Te levantaste sin zapatillas

y tus zapatos, por ahí de paseo.

Tus vaqueros ajustados al techo, el perchero con tu camisa,

los cajones vacíos y tú, mirándote al espejo.


Los ojos medio abiertos, el sol entre cortinas,

las estrellas riéndose por el suelo

y al mirarte, tu infinita sonrisa

gritando "hoy es el día en que se cumplen los sueños".


Una lagrimilla, asomando entre pupilas

se te ponía a bailar por todo el cuerpo,

con un vestido de lunares y como una gitanilla,

le robaba a tu corazón la pena y de tí, lo que no es bueno.


Saltábais de la cama, a la comba, como dos niñas

y de tanto saltar y saltar, se os rompió todo el techo,

se os cayeron las palomas negras que vivían por encima

y desde lo alto, os alumbraron un montón de soles desde el cielo.


"Si crees en los sueños cumplidos, hoy es el día",

te dijo una mariposa que andaba de revuelo.

Hoy se cumple la magia, te mira a la cara y te guiña

ese ojillo encendido de la farola junto a dos abuelos,


en la plaza, cuando el amanecer se sienta a escondidas

y sin que nadie lo vea, te ve cruzar el pueblo,

con las manos en los bolsillos, la bufanda ceñida

y esa autopista entrelazada de tus largos cabellos.


El día, ahí en lo alto, sin querer hacerse de día

y tú, llegando a casa, con un chocolate entre los dedos.

El sol, desperezándose de la luna entre caricias

y tú, cerrando la puerta al pasado, para que cuando quiera entrar, ya no esté abierto.​
Y todos esos años en tres tiempos.
Un saludo
 

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