Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Deja caer tu velo ésta noche, dulzura,
con delicadeza,
que de tu rostro se desprenda a tu cintura
tus caderas y tus piernas,
que soy la hierba fresca
donde reposa tu cuerpo
cuando quiere descansar.
Que tu vientre y tu pecho
ya me han servido de almohada
cuando soy yo quien quiere descansar,
y el calor que emana de tu aura
permanece junto a mí toda la noche,
hasta entrada la madrugada
para amarte como no he amado antes.
Ven que ésta noche el cielo
está lleno de sorpresas para ti,
se ha vuelto mi cómplice
y destella luces de colores
que se pierden en tus ojos.
Deja que tus brazos
persigan mi mente a toda hora,
que ya los míos
han hallado el camino a la tuya
y es divina amor
Deja que tu cabello caiga tan natural
que el viento lo roce con plena libertad
como roza tu cuerpo en las mañanas,
que tus labios se remojen
en las aguas del placer,
del amor y la pasión,
que una palabra
se vuelva un suspiro en la oscuridad
aunque ya la conozca
de tanto que la he recorrido estando contigo.
Que tal vez ésta noche cuando duermas
puedas sentir que te acompaño,
y luego que despiertes
sentirás como yo
que tu compañía ha permanecido conmigo
y que aún ahora que despierto sigues aquí
no te vayas
Que te narraré un cuento de poetas
que no entienden de poesía,
que no saben del amor,
porque nadie que no haya estado contigo
besando tus labios, acariciando tu rostro,
sintiendo tu sonrisa, puede conocer de amor.
Que recién hace un segundo que no te veo
pero te extraño
y me parece que ha sido una vida
que ha pasado un siglo desde que te vi,
desde que contemplé tu belleza
y escuché el dulce susurro
que provoca tu voz al hablar.
Pero aún te oigo cuando mi corazón late en ti
como un ángel que ha bajado a éste mundo
para hacer más alegres mis días,
derrama la llama de tu cuerpo en mis pensares
que te extrañan.
Que así no te extrañaré
porque tendré una parte de ti todos los días,
y podré conversar contigo
cuando mi voz no alcance a llegar a tus oídos
para murmurarte lo bella y especial
que eres para mí.
con delicadeza,
que de tu rostro se desprenda a tu cintura
tus caderas y tus piernas,
que soy la hierba fresca
donde reposa tu cuerpo
cuando quiere descansar.
Que tu vientre y tu pecho
ya me han servido de almohada
cuando soy yo quien quiere descansar,
y el calor que emana de tu aura
permanece junto a mí toda la noche,
hasta entrada la madrugada
para amarte como no he amado antes.
Ven que ésta noche el cielo
está lleno de sorpresas para ti,
se ha vuelto mi cómplice
y destella luces de colores
que se pierden en tus ojos.
Deja que tus brazos
persigan mi mente a toda hora,
que ya los míos
han hallado el camino a la tuya
y es divina amor
Deja que tu cabello caiga tan natural
que el viento lo roce con plena libertad
como roza tu cuerpo en las mañanas,
que tus labios se remojen
en las aguas del placer,
del amor y la pasión,
que una palabra
se vuelva un suspiro en la oscuridad
aunque ya la conozca
de tanto que la he recorrido estando contigo.
Que tal vez ésta noche cuando duermas
puedas sentir que te acompaño,
y luego que despiertes
sentirás como yo
que tu compañía ha permanecido conmigo
y que aún ahora que despierto sigues aquí
no te vayas
Que te narraré un cuento de poetas
que no entienden de poesía,
que no saben del amor,
porque nadie que no haya estado contigo
besando tus labios, acariciando tu rostro,
sintiendo tu sonrisa, puede conocer de amor.
Que recién hace un segundo que no te veo
pero te extraño
y me parece que ha sido una vida
que ha pasado un siglo desde que te vi,
desde que contemplé tu belleza
y escuché el dulce susurro
que provoca tu voz al hablar.
Pero aún te oigo cuando mi corazón late en ti
como un ángel que ha bajado a éste mundo
para hacer más alegres mis días,
derrama la llama de tu cuerpo en mis pensares
que te extrañan.
Que así no te extrañaré
porque tendré una parte de ti todos los días,
y podré conversar contigo
cuando mi voz no alcance a llegar a tus oídos
para murmurarte lo bella y especial
que eres para mí.