azulalfilrojo
Poeta que considera el portal su segunda casa
En vieja caja cerrada,
hace siglos olvidada,
por servidor encontrada
la hazaña aquí relatada.
Historia escrita y hablada,
por un trovador contada
quedó para la camada
por escribano plasmada.
Llegó sin avisar nada
una noche a la posada
preguntando a la encargada
por el brujo y su morada.
Su montura acorazada
por la luna delatada,
carga armadura acerada,
escudo, lanza y espada.
Su pregunta contestada,
cabalgó hasta la ensenada,
siguió el río y la arbolada
hasta encontrar la cascada.
Sobre un cerro cimentada,
en lo alto encaramada
la torre fortificada
vigilaba su llegada.
La cabeza bien alzada
buscando con la mirada
la zona más adecuada
de vencer la acantilada.
Comenzó con la escalada,
y con subida arriesgada
y también accidentada
consiguió salvar la alzada.
La puerta estaba cerrada
y de forma inesperada,
por un resorte accionada,
se abrió y le brindó entrada.
Diestra al mango de la espada,
con firme y corta zancada
y el sigilo en su pisada
pasó bajo la portada.
La estancia redondeada
con velas iluminada
y alguna tela arrugada
en las paredes colgada
La bóveda artesonada,
la solera adoquinada
y una mesa desgastada
con símbolos decorada.
Oyó ronca carcajada,
precediendo la llegada
de una gran criatura alada
del mismo averno sacada:
por el brujo fue invocada
y al demonio conjurada;
la forma transfigurada
de los dos cuerpos creada.
De ágil quiebro, reculada
y rápida volteada
salvó la garra afilada,
asestando una estocada.
Herida por la lanzada,
en el suelo arrodillada,
la bestia quedó parada
rugiendo encolerizada.
Con mano bien adiestrada
y de buen acero armada
y premura acelerada
la bestia fue degollada.
Y así rezó la balada
del guerrero y su machada.
Por el viento fue llevada,
por todo el mundo aclamada.
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