abcd
Poeta adicto al portal
Debería ser al revés,
los ojos tienen que acariciar el alma,
deben surcar esos espacios internos
hacerlos bóveda del infinito que nos acecha al humanizarnos.
También las manos tienen el deber de hablar,
dejar de callar ese idioma de puentes y terrazas
que construyen al materializar un buen gesto,
y los pies, los pies deberían poder mirar,
sería hermoso que las flores y ellos fuesen un tornasol lumínico a cada paso.
Si, deberíamos poder pensar con el corazón,
aunque se vuelva ilógica la matemática del dos menos uno es dos,
aunque tengamos que morir a diario
y reinventarnos por tener en el pecho una esperanza tan grande
como lo es el hacer sonreír a quien nos juzgue de mala manera.
Sí, y que el corazón esté en las rodillas,
y no tenga miedo de besar el suelo en una suplica de sincero cariño
o que sea capaz de doblarse mil millones de veces al día
y seguir ardiendo, como si la vida no fuese más que ir y venir, y tropezar
y armar el cuerpo como una valija de sueños para erguirse
y seguir, solo, triste y hermoso, y sin más.
los ojos tienen que acariciar el alma,
deben surcar esos espacios internos
hacerlos bóveda del infinito que nos acecha al humanizarnos.
También las manos tienen el deber de hablar,
dejar de callar ese idioma de puentes y terrazas
que construyen al materializar un buen gesto,
y los pies, los pies deberían poder mirar,
sería hermoso que las flores y ellos fuesen un tornasol lumínico a cada paso.
Si, deberíamos poder pensar con el corazón,
aunque se vuelva ilógica la matemática del dos menos uno es dos,
aunque tengamos que morir a diario
y reinventarnos por tener en el pecho una esperanza tan grande
como lo es el hacer sonreír a quien nos juzgue de mala manera.
Sí, y que el corazón esté en las rodillas,
y no tenga miedo de besar el suelo en una suplica de sincero cariño
o que sea capaz de doblarse mil millones de veces al día
y seguir ardiendo, como si la vida no fuese más que ir y venir, y tropezar
y armar el cuerpo como una valija de sueños para erguirse
y seguir, solo, triste y hermoso, y sin más.
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