Almatuya
Poeta recién llegado
Salí a la calle
con mi armadura de sueños,
en la mano izquierda llevaba mi sable de mariposas
y en mi bolsillo un enjambre de palabras por decir.
El demonio me pisaba los talones
susurrándome orgulloso sus victorias,
un grupito de traidores
me mojaba la nariz con su perfume lucrativo
y en los espejos callejeros
se reflejaban las siluetas de los hombres que no eran.
Nihilista sensitiva y con mi karma lazarillo
caminaba dando de estacazos a todos esos mal nacidos.
Ya llegando a la esquina
sentado en la acera, se encontraba un querubín,
extendió su mano y me regaló sus alas
para que yo pudiese seguir,
y volando sólo alcance a agradecerle
con dos monedas y un chupetín.
Alcé mi palma derecha apuntando al horizonte,
pero no se confundan, no especulen,
simplemente saludé a un amigo,
sonriéndole del otro lado del camino.
Es un día, es mi barrio,
no con ojos de poeta,
sino con pestañas de aserrín.
con mi armadura de sueños,
en la mano izquierda llevaba mi sable de mariposas
y en mi bolsillo un enjambre de palabras por decir.
El demonio me pisaba los talones
susurrándome orgulloso sus victorias,
un grupito de traidores
me mojaba la nariz con su perfume lucrativo
y en los espejos callejeros
se reflejaban las siluetas de los hombres que no eran.
Nihilista sensitiva y con mi karma lazarillo
caminaba dando de estacazos a todos esos mal nacidos.
Ya llegando a la esquina
sentado en la acera, se encontraba un querubín,
extendió su mano y me regaló sus alas
para que yo pudiese seguir,
y volando sólo alcance a agradecerle
con dos monedas y un chupetín.
Alcé mi palma derecha apuntando al horizonte,
pero no se confundan, no especulen,
simplemente saludé a un amigo,
sonriéndole del otro lado del camino.
Es un día, es mi barrio,
no con ojos de poeta,
sino con pestañas de aserrín.