Es un viernes cualquiera
que podría ser miércoles o un dia nuevo de la semana que se han inventado
para hacerla mas larga
o mas extraña,
con las bocas de metro hirviendo por las chicas esperando a la que siempre llega tarde
y con los que esperan fumando un cigarro en la puerta de su empresa,
con los chavales que vuelven del colegio con el cinturón de judo blanco-amarillo
y con los que se parecen a un famoso
y luego resulta que es el encargado del super de al lado
que vestido de calle no le reconoces
pero te suena
a actor
o a político
y te sorprendes cuando te saluda
porque no piensas que te va a saludar el ministro del interior
o el comisario de esa serie tan mala.
Con un guante desparejado tirado en el carril bici
que nadie quiere recoger desde hace 4 días, y los que le quedan,
será antes materia oscura que volver a tener pareja.
Con la A inmensa del anticiclón en las noticias del tiempo
y la A mayúscula que forman las piernas de la presentadora,
y te importa una mierda que llueva mañana
o haga sol
o lo que quieran decir las curvas concéntricas que rodean la A o la B
que señala con su elegante brazo, solo piensas en quien la espera ahí fuera
y por qué no eres tú.
Con los taxistas cruzándose todos los carriles en su guerra particular contra la civilización
y con una paloma al rebufo de un autobús que atraviesa la calle a toda velocidad
y se eleva por encima de él cuando está apunto de chocar con la parte de atrás
al frenar en el semáforo, y una chica sentada junto a la ventana
con el alma de cristal
mirando al frente aunque esté preocupada o se sienta observada
sin mover un solo músculo
ni torcer la boca
construyendo unos angulos fuertes en la cara llenos de personalidad
como los de una estatua helénica
hasta que el semaforo se pone en verde y el autobús se la lleva para siempre.
Cuando llego a casa entro silencioso
y no pongo la tele
ni nada
y puedo escuchar a los vecinos
follando a lo bestia, tienen ventipocos y
él utiliza aparatos eléctricos y ella gime cuando llegan
a la maxima velocidad,
a veces bajo la persiana
estratégicamente
para no ver nada de cielo
y solo pueda ver bloques de edificios
y las perspectivas de las calles
con los balcones haciéndose cada vez mas pequeños
según miras a lo lejos.
que podría ser miércoles o un dia nuevo de la semana que se han inventado
para hacerla mas larga
o mas extraña,
con las bocas de metro hirviendo por las chicas esperando a la que siempre llega tarde
y con los que esperan fumando un cigarro en la puerta de su empresa,
con los chavales que vuelven del colegio con el cinturón de judo blanco-amarillo
y con los que se parecen a un famoso
y luego resulta que es el encargado del super de al lado
que vestido de calle no le reconoces
pero te suena
a actor
o a político
y te sorprendes cuando te saluda
porque no piensas que te va a saludar el ministro del interior
o el comisario de esa serie tan mala.
Con un guante desparejado tirado en el carril bici
que nadie quiere recoger desde hace 4 días, y los que le quedan,
será antes materia oscura que volver a tener pareja.
Con la A inmensa del anticiclón en las noticias del tiempo
y la A mayúscula que forman las piernas de la presentadora,
y te importa una mierda que llueva mañana
o haga sol
o lo que quieran decir las curvas concéntricas que rodean la A o la B
que señala con su elegante brazo, solo piensas en quien la espera ahí fuera
y por qué no eres tú.
Con los taxistas cruzándose todos los carriles en su guerra particular contra la civilización
y con una paloma al rebufo de un autobús que atraviesa la calle a toda velocidad
y se eleva por encima de él cuando está apunto de chocar con la parte de atrás
al frenar en el semáforo, y una chica sentada junto a la ventana
con el alma de cristal
mirando al frente aunque esté preocupada o se sienta observada
sin mover un solo músculo
ni torcer la boca
construyendo unos angulos fuertes en la cara llenos de personalidad
como los de una estatua helénica
hasta que el semaforo se pone en verde y el autobús se la lleva para siempre.
Cuando llego a casa entro silencioso
y no pongo la tele
ni nada
y puedo escuchar a los vecinos
follando a lo bestia, tienen ventipocos y
él utiliza aparatos eléctricos y ella gime cuando llegan
a la maxima velocidad,
a veces bajo la persiana
estratégicamente
para no ver nada de cielo
y solo pueda ver bloques de edificios
y las perspectivas de las calles
con los balcones haciéndose cada vez mas pequeños
según miras a lo lejos.
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