Un día cualquiera
Una parvada de chocoyos invade
en cielo matutino dejando escuchar
sus sonidos peregrinos por doquier.
Llenas de algarabía, bañadas y
perfumadas esparciendo aromas
indescifrables van brotando de las
mujeres camino a la zona franca,
inundando el ambiente; son las 6
de la mañana.
La escoba del barrendero de la
alcaldía besa con pasión las
lágrimas caídas del Neem y del
laurel que son arrastradas en
tropel hacia el carretón.
Muy cercano se observa una
chimenea de la que brota humo
blanco y a la vez el olor a pan
recién horneado que pasando
por las fosas nasales genera la
producción de ptialina estimulando
el paladar.
Hay gente haciendo fila no están
dando nada son un grupo de
embarazadas y unas madres
cargando en sus brazos a sus
hijos timbuquitos y mocosos están
enfermos, es un Centro de Salud.
Así se me va yendo el día lento y
a veces de prisa en la calle de la
escuela Melania, la que hoy no
tiene escolares, aún no inician las
clases.
Goliat
21 de enero 2019.
Una parvada de chocoyos invade
en cielo matutino dejando escuchar
sus sonidos peregrinos por doquier.
Llenas de algarabía, bañadas y
perfumadas esparciendo aromas
indescifrables van brotando de las
mujeres camino a la zona franca,
inundando el ambiente; son las 6
de la mañana.
La escoba del barrendero de la
alcaldía besa con pasión las
lágrimas caídas del Neem y del
laurel que son arrastradas en
tropel hacia el carretón.
Muy cercano se observa una
chimenea de la que brota humo
blanco y a la vez el olor a pan
recién horneado que pasando
por las fosas nasales genera la
producción de ptialina estimulando
el paladar.
Hay gente haciendo fila no están
dando nada son un grupo de
embarazadas y unas madres
cargando en sus brazos a sus
hijos timbuquitos y mocosos están
enfermos, es un Centro de Salud.
Así se me va yendo el día lento y
a veces de prisa en la calle de la
escuela Melania, la que hoy no
tiene escolares, aún no inician las
clases.
Goliat
21 de enero 2019.